Haga click aquí para suscribirse al Reporte de la Transición Energética

-OPINIÓN-

EL PROGRAMA DE VIVIENDA DE CALDERÓN: UN RETO ENERGÉTICO Y AMBIENTAL EN BUSCA DE SOLUCIONES.
Por Odon de Buen R.

Hace unos días, el Presidente de México, Felipe Calderón, ha puesto la meta de construcción de vivienda nueva en México en un millón de casas al año mientras dure su administración. Esta es una meta ambiciosa que tiene como antecedente el que quizá sea el programa más exitoso de la administración de su antecesor (Vicente Fox).

Esta meta, además de ser un reto económico y financiero, es un reto energético y ambiental.

En lo económico, al lograr que su costo esté al alcance de la población de menores ingresos. En lo financiero, que los riesgos asociados a las variables macroeconómicas y por las propias economías familiares de quienes se comprometen a pagar los préstamos se mantengan en niveles aceptables.

En lo energético y en lo ambiental, el reto está en el hecho de que hoy día se están tomando decisiones que impactarán el uso de recursos energéticos en las más de tres o cuatro décadas que, como mínimo, durarán esas casas. Siendo México altamente dependiente de combustibles fósiles para satisfacer sus necesidades energéticas, el impacto se convierte también en ambiental.

En este sentido, resalta de manera particular el impacto del diseño de las nuevas casas en relación al clima. De manera muy general y muy “promediada”, una casa mal diseñada en un clima cálido requerirá, mínimamente, un consumo adicional de 1,000 kWh/año, lo que representa, en términos también generales, 300 litros de petróleo y 0.6 de tonelada de dióxido de carbono emitida de manera adicional (y en buena medida innecesaria) por cada casa por cada año.

Suponiendo que el 50% de las casas se construirán en regiones de clima cálido (la mitad de los usuarios de energía eléctrica están ubicados en localidades que pagan tarifas que se aplican a clima cálido) y que estas se construyen sin ningún tipo de aislamiento térmico y elementos de diseño bioclimático (“mal diseñadas”), dará lugar a que cada año se comprometan, de manera incremental, el consumo adicional de 500 millones de kWh, lo que representará el consumo de 150 millones de litros petróleo equivalente (cerca de un millón de barriles) y 300 mil toneladas de gases de efecto de invernadero enviados a la atmósfera por diseños inadecuados al clima.

Si multiplicamos esto por seis (considerando los seis años de la administración) estamos hablando que, por las casas construidas en la administración de Felipe Calderón (6 millones en total) se habrán comprometido, para cada año y por no limitar los malos diseños en la construcción de vivienda nueva (en buena medida por abaratar su construcción para abaratarlas y poder cumplir las ambiciosas metas), 3,000 millones de kWh adicionales de consumo eléctrico, 6 millones de barriles equivalentes de petróleo y se estarán emitiendo 1.8 millones de toneladas adicionales de gases de invernadero, impactos que seguirán por las décadas que operen las casas.

El hecho es que, afortunadamente, sector residencial de México es quizá el sector más atendido por los programas de ahorro de energía, cuando menos desde la perspectiva de lo que son el reemplazo de equipos y las modificaciones de viviendas ya construidas.

Así, entre los programas del CFE y del FIDE que han promovido el uso de lámparas ahorradoras (más de 10 millones) y las normas de eficiencia energética de la Conae, que han llevado a que en el mercado formal se vendan solo refrigeradores, aires acondicionados y lavadoras de ropa de alta eficiencia, se ha logrado que el sector residencial haya aminorado de manera significativa su crecimiento al grado de que el consumo promedio del sector residencial no haya aumentado desde el año 2000.

Sin embargo, estos programas no son suficientes para detener el crecimiento de la demanda por malos diseños en nuevas construcciones. Es aquí donde las iniciativas que se perfilan en esta administración se ubican como las que pueden permitir evitar el desperdicio e impacto sobre recursos naturales no renovables y sobre el ambiente que puede.

Resaltan, por supuesto, las iniciativas de la CONAVI y del INFONAVIT, la primera promoviendo las mejores prácticas y proyectos demostrativos, y la segunda manejando, junto con la CONAE, un programa de “hipotecas verdes”. También resaltan las iniciativas de la SEMARNAT y de la Asociación de Empresas para el Ahorro de Energía en la Edificación (AEAEE) para normas voluntarias.

Es, sin embargo, la recién recuperada iniciativa de la Conae de la norma que se aplica a envolventes de casas habitación (la llamada NOM-020) es, en nuestra opinión, es la más importante de todas las iniciativas.

Este proyecto de norma, que ya cuenta con una discreta simpatía de algunos desarrolladores que ya se han animado a integrar aislamiento y aspectos bioclimáticos a algunos de sus desarrollos, busca poner un límite (aunque sea menor) a los malos diseños.

Es muy posible que la propuesta de norma tenga la oposición quienes (con razones loables y válidas) pueden verse afectados, ya sea porque tienen grandes inversiones en los sistemas de construcción que les permiten construir al precio que hace financiables las casas nuevas, o que tienen que cumplir metas de construcción (y que la norma aumente el costo unitario de las casas) o los que piensan que tener una norma obligatoria nos negaría la posibilidad de vender “bonos de carbono” al eliminar el carácter de “adicionalidad” a las medidas.

En nuestra opinión, la NOM es la mejor de todas las medidas y estoy seguro que en la CONAE, con la ayuda de los aliados que ha establecido a lo largo de más de 15 años, logre llevar adelante la norma, esto por el bien del país y de nuestro lastimado planeta.

Si quieres opinar sobre este documento, mándale un correo al editor: demofilo@prodigy.net.mx

Transición Energética
 Actualizado el martes, 28 de marzo de 2007