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-OPINIÓN-

Un rápido balance de las predicciones alrededor de la “Reforma energética” de México.
Por Odón de Buen.

En este espacio hemos analizado, en distintos momentos, aspectos políticos relacionados a la transición energética de México y hemos hecho algunas predicciones sobre acciones de los actores políticos alrededor de temas asociados.

Ya en medio de las ¿discusiones? de la mal llamada “Reforma Energética” y haciendo un repaso de los textos de esos análisis, podemos afirmar (gracias, en gran medida, a lo predecibles que son los actores políticos en México) que las predicciones del autor no han sido tan desacertadas.

1. El tema del petróleo como primordial.

Primero, en “Las coyunturas política, energética y ambiental de México en la definición del componente energético del Plan de Gobierno 2006-2012” de principios de 2007, referimos al tema petrolero (y al de la exploración en aguas profundas) como primordial:

“En primerísimo lugar está la falta de inversiones en exploración por parte de PEMEX y el hecho de que las reservas probadas de México alcancen apenas para poco más de diez años de producción a los actuales niveles. En este sentido, y como hace no mucho escuché del mismísimo director de PEMEX, los bajos niveles de gasto en exploración de petróleo en cuando menos veinte años han tenido como efecto que México esté sub-explorado de acuerdo a parámetros internacionales, lo que hace pensar que es posible una recuperación de reservas.”

“Sin embargo, además de que PEMEX dispone de recursos limitados para invertir porque buena parte de sus ingresos van al gasto público, los nuevos yacimientos parecen estar ubicados en profundidades donde sólo alianzas estratégicas con empresas privadas pueden permitir que se hagan con rapidez y con menor costo. Estos arreglos, por supuesto, tienen fuerte oposición de posiciones nacionalistas que buscan una pureza que ni los cubanos ni venezolanos tienen. Así, la cuestión aquí regresa al peso del “efecto AMLO” en la gestión gubernamental.”

2. El efecto AMLO

El efecto de Andrés Manuel López Obrador era por más predecible. En Septiembre de 2006 (en “Las coyunturas política, energética y ambiental de México en la definición del componente energético del Plan de Gobierno 2006-2012”) referíamos:

“Sin duda es la variable política la que mayor influencia tendrá, cuando menos en lo que la nueva administración logra establecerse, en lo que sean los objetivos y metas del gobierno de Calderón. Aquí, la sombra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) rondará, en poca o gran medida, sobre las propuestas de la nueva administración”…

“Igualmente, el posible extremismo nacionalista de la posición política AMLO haga que no se puedan considerar medidas que impliquen una mayor participación del sector privado del sector privado en la infraestructura energética, dificultando cambios en los terrenos del petróleo, la electricidad y el aprovechamiento de energías renovables”.

“Otra posibilidad es que, por ganar espacios de legitimidad entre quienes en algún momento hayan simpatizado con AMLO, Calderón lleve a cabo acciones poco elaboradas con alto impacto mediático. Esto, que puede ser muy útil para efectos políticos (que en este momento son inevitablemente necesarios para la administración entrante) puede ser un serio impedimento para acciones de fondo”.

3. El efecto Mouriño

Sin haber predecido de manera específica el “Efecto Mouriño” (pero sí genéricamente como colofón del “Efecto AMLO”) también en “Las coyunturas política, energética y ambiental de México en la definición del componente energético del Plan de Gobierno 2006-2012” predecimos lo que hoy en día tiene en jaque al ahora Secretario de Gobernación:

“En otro sentido, las presiones de AMLO pueden darse sobre los individuos que sean parte del gabinete al buscarle—como le hicieron al cuñado del propio Calderón—alguna actividad y/o relación a intereses que puedan tener una veta para la crítica ante la opinión pública”.

4. El efecto “Blanco y Negro

Por otro parte, el que el único tema de la “Reforma Energética” sea el de la participación del sector privado en la exploración en aguas profundas, lo anotábamos hace poco en Si el mundo es de colores, ¿por qué verlo en blanco y negro?”:

“Así, preparados a una guerra de opiniones más cargadas de ideología que de técnica, los principales actores políticos del país van camino a perderse en una argumentación concentrada en un solo tema (la participación del sector privado en la exploración petrolera) y en donde quienes apoyan la idea de abrir nuevos espacios a la inversión privada en áreas consideradas estratégicas en la cadena de valor petrolera (como ocurre en Cuba y en Noruega) se enfrentarán a quienes consideran este paso el inicio de una entrega de los preciados recursos energéticos nacionales a los oscuros intereses de unos cuantos individuos inmensamente ricos que ni siquiera viven en México.”

Igualmente:

“Por esta lamentablemente circunstancia, difícilmente habrá espacio para quienes quieran recordar, con las más sólidas argumentaciones, que hay grandes oportunidades en los temas de las energías renovables (solar, bioenergía, eólica) y que estas requieren de un reforzamiento de la política pública para aprovecharlas cabalmente; tampoco lo habrá para quienes digan que una forma de quitarle presiones a PEMEX es evitando la invasión de autos de segunda mano y promoviendo el transporte público en las ciudades; y/o mucho menos aún para los que digan que de los subsidios a la electricidad y de la gasolina (con todo y el tan mentado “gasolinazo”) son subsidios al desperdicio que podrían convertirse en inversiones en eficiencia”

En fin, que solo nos queda pensar que en, en todo esto y a final de cuentas, se aplicará la fábula de la tortuga y la liebre. Aquí, entonces, la pregunta sería: ¿y si también me sale este pronóstico?.

Ojalá.

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Transición Energética
 Actualizado el miércoles 23 de abril de 2008