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-OPINIÓN-

Transición y diversificación energética: energéticos y tecnología.
Por Odón de Buen.

Hace unos días me tocó participar en un diplomado con una presentación relacionada a la importancia de la diversificación energética. Este diplomado se lleva a cabo actualmente en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y ha sido promovido por la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía.

Sin ser alguien que maneje herramientas específicas para poder dimensionar “la importancia” de la diversificación energética (por cierto, un tema que yo no escogí), aproveché la oportunidad para—al viejo estilo escolar donde la pregunta es sobre los egipcios y se termina hablando de los fenicios—hablar sobre transiciones energéticas.

Pues bien, el hecho es el preparar la presentación me llevó a algunas conclusiones antes no articuladas y que no por evidentes dejan de ser interesantes y que, por lo mismo, decidí compartirlas aquí con ustedes.

En particular, las conclusiones son:

  • La primera es que mientras la transición es proceso, la diversificación es resultado. Es decir, que la diversificación no es posible si no existe un proceso que la permita.
  • La segunda es que la diversificación se da por necesidades relacionadas a los costos o la escasez de los energéticos, pero también a necesidades de productividad y de competencia. Así, la adopción masiva del carbón parte de la falta de bosques en Inglaterra1 ; los motores eléctricos sustituyen a los movidos por la fuerza de motores de vapor en Estados Unidos porque evitan la ineficiencia de las grandes redes de bandas; y, a su vez, los ingleses adoptan el petróleo en sus barcos para tener mayor movilidad y eficiencia en sus barcos de guerra y así tener una flotilla mejor que la de los alemanes antes de la Primera Guerra Mundial.2
  • La tercera es que la diversificación energética se da por dos vías complementarias: por la vía del energético per-se (carbón, petróleo, viento o etanol, por ejemplo) y por la vía de la tecnología asociada (de producción y de uso final). Como ejemplo de la transición por vía del energético está el la de la leña al carbón donde, prácticamente, el carbón se quemó en los mismos equipos en los que se quemaba la leña3. Ahora bien, como ejemplo de la transición por vía de la tecnología está el proceso por el cual la necesidad de mover el carbón en canales de agua en barcazas jaladas por caballos que caminaban por la orilla (que ocurría en los primeros años de la industria del carbón) llevó a la invención de los rieles (para evitar los caminos irregulares) y, de allí, sustituyendo a los caballos, al ferrocarril operado con carbón.
  • La cuarta es que soluciones que hoy son ambientalmente dañinas en la actualidad en su momento tuvieron un impacto ambiental positivo. En este sentido el carbón tuvo la virtud de detener la pérdida de los bosques (aunque trajo, inmediatamente, un problema ambiental mayor en la calidad del aire en ciudades como Londres) y el petróleo la pérdida de las ballenas (que eran fuente del aceite que servía para iluminar las noches y que fue sustituido—en su primer uso comercial—por el petróleo). Igualmente, la aparición de los autos en las ciudades sirvió para eliminar el problema que implicaba limpiar el estiércol, los orines y los cadáveres de los caballos que movían a la gente y a las mercancías en las ciudades.
  • La quinta es que hay transiciones energéticas que son meramente tecnológicas. Esto se da por disminuir o evitar el uso de la energía, lo cual es resultado del ahorro y uso eficiente de la energía. Para esto mi ejemplo favorito es el de la evolución histórica del refrigerador doméstico el cual, en treinta años (para el caso de los Estados Unidos) redujo en 75% su consumo de electricidad, redujo en 60% su precio y aumentó en 20% su tamaño promedio. Este cambio ha resultado en evitar el consumo de grandes cantidades de todo tipo de energéticos no solo en Estados Unidos sino también en países como México.
  • La sexta es que, en muchos sentidos, una tendencia muy fuerte en la diversificación es la que lleva a sistemas híbridos. Los sistemas híbridos son aquellos que pueden dar un mismo servicio pero con varias fuentes energéticas y sus tecnologías asociadas. Este concepto parte de la necesidad de reducir el inevitable riesgo de la dependencia en una sola alternativa energética pero también de grandes instalaciones centrales cuya sola falla puede complicarle la vida muchos. Es, por supuesto más cara en inversión inicial, pero puede resultar en la más económica en el largo plazo (como lo demuestran, precisamente, los vehículos híbridos).
  • La séptima y última es que las transiciones que llevan a la diversificación energética no ocurren por el cambio o la incorporación de un elemento específico (como pudiera ser, digamos, el gas natural) sino por un proceso de creación, integración y puesta en funcionamiento de complejos sistemas tecnológicos. Esta es, quizá, la más aplicable a nuestro momento y necesidades y la que identifica el enorme reto y complejidad de estos grandes cambios.

Así, como ejemplo de esta última afirmación, el diversificar la oferta energética con el uso de la energía solar para calentar agua no se cumple solamente con la presencia abundante y omnipresente de su fuente energética (el sol) ni con la expedición de una ley o de una norma, sino que requiere de la construcción, integración y puesta en funcionamiento de un amplio conjunto de elementos tecnológicos, económicos e institucionales.

Es decir que, además del sol y de los dispositivos (algunos muy simples) que convierten su energía y la transmiten al agua, convertirla en una alternativa real al gas para calentar el agua requiere de empresas que diseñen, fabriquen e instalen los equipos a costos que hacen que la alternativa sea competitiva, lo cual implica conocimiento, inversiones, personal capacitado y organización; requiere también de normas que garanticen las inversiones al garantizar la calidad de sus materiales, de sus equipos y de su integración en instalaciones, lo cual requiere, a su vez, que se desarrollen las normas, de organizaciones que faciliten y logren su consenso, y de laboratorios y organismos de certificación que aseguren su cabal cumplimiento; y requieren de sistemas de financiamiento integrados a sistemas comerciales con el mayor alcance posible, lo cual incluye a organismos financieros, a empresas comerciales y a redes de distribución.

En fin, que si queremos reducir los riesgos que actualmente tenemos en nuestros sistemas energéticos requerimos de diversificar nuestras fuentes de energía pero para que esto ocurra con cabalidad tenemos que pensar sistémicamente y asumir que es un proceso largo y complejo que requiere de ir construyendo e integrando muchas piezas que tienen muchas formas y que para esto son necesarios muy diversos conocimientos pero también de grandes voluntades y una visión compartida que entiendan esa complejidad.


1 Barbara Freese, en Coal: A Human History, Penguin Books
2 Daniel Yergin, The Prize

3 Barbara Freese, en Coal: A Human History, Penguin Books
4 Ruth Schwartz Cowan “A Social History of American Technology

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Transición Energética
 Actualizado el martes 11 de marzo de 2008