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SOBRE LOS RESULTADOS DE LA CUMBRE DE BONN EN MATERIA DE ENERGÍAS RENOVABLES

Por Sergio A. Segura Calderón
Director de Proyectos Internacionales de ENTE, S.C. y
ex – Asesor de Cooperación Internacional de la CONAE

Ministros y representantes gubernamentales de 154 países se reunieron con bombo y platillo en la ciudad de Bonn, Alemania, para celebrar la Conferencia Internacional para Energías Renovables, en el marco de la Cumbre de Bonn sobre Medio Ambiente, que convoca periódicamente la Organización de las Naciones Unidas, para empujar la adopción y entrada en vigor del Protocolo de Kyoto, instrumento del derecho internacional ambiental que tiene como propósito lograr la reducción de emisiones de efecto invernadero por parte de los países industrializados.

Esta conferencia, así como su Declaración Política, firmada por representantes de la gran mayoría de estados del globo, derivó en enunciados de compromiso poco claros pero que han sido expuestos con bastante elocuencia en lo que se ha dado en llamar un “programa internacional de acción”.

Este programa de acción, sin entrar al detalle de sus componentes, incluye un conjunto de buenas intenciones y parámetros de acción para que los gobiernos actúen, de manera “inmediata” en políticas de estado que promuevan el uso de las energías renovables.

Esta Declaración Política sirve para establecer medios y fines de poco impacto en la atención de la problemática ambiental que enfrenta con urgencia nuestro planeta, dadas las magras condiciones con que operan la gran mayoría de instrumentos internacionales, muchos de ellos sin ser ratificados aún por las economías más influyentes del mundo.

Al parecer, nos toca observar nuevamente el montaje de un escenario donde los líderes de los países firman un documento donde plasman sus mejores intenciones para un fin común, mismas que desde su gestación encuentran un entorno poco favorable para ser implementadas por parte de los aparatos gubernamentales locales.

Los líderes afirman, reafirman, acuerdan y se comprometen a revisar el conjunto de recomendaciones para políticas de energías renovables derivadas de este foro e inclusive determinan una fecha, el año 2015, para que los instrumentos, en un contexto global, sean una realidad. Es fácil acostumbrarse pero no así justificar la existencia de esta jerga de política internacional que nos anima a pensar que el zoon politikon del Siglo XXI es una especie en explosión reproductiva.

Entra nuevamente a la discusión la necesidad de crear condiciones de mercado favorables para el desarrollo de tecnologías en materia de energías renovables, al remover barreras para su competencia leal en el mercado de la energía.

¿Acaso es posible diseñar e implementar instrumentos de política para estructuras gubernamentales que pueden resultar inoperantes o inclusive reformar esquemas regulatorios del sector energético de nuestras naciones en un espacio de alrededor de 10 años? Las recomendaciones de política para energías renovables anunciadas en la conferencia parecen indicar que así debe ser.

Un elemento contenido en la declaración que puede resultar relevante para el análisis posterior, es el referido a la creación de capacidades institucionales y humanas entorno a las energías renovables. El crear conciencia entre los círculos de gobierno y de los sectores económicos, adoptar instrumentos educativos para las futuras generaciones y promover la demanda de energías renovables, bien pueden traducirse en acciones, que si se llevan a cabo, cuentan con ciertas perspectivas de éxito, considerando el lento ritmo con el que evolucionan las políticas públicas en casi todas las sociedades nacionales.

Asimismo, el compartir experiencias de lecciones aprendidas y casos exitosos dentro de una “red global de políticas” es un elemento de relativa novedad para este tipo de cumbres. No obstante, la informalidad que se le ha asignado puede hacerlo inoperante.

En conclusión, encontramos que la Declaración política de esta conferencia de energías renovables es un instrumento que, como sus predecesores, se gesta “sin dientes” y en un ambiente estéril y de poco impacto en términos de la perspectiva global sobre el tema.

No obstante, debemos asignar cierto beneficio de duda a la celebración de una cumbre de esta naturaleza. El considerar por primera vez el aprovechamiento de las fuentes renovables de energía como un tema prioritario dentro de la agenda ambiental internacional, abre sin duda la esperanza de que su eco puede llegar a cimbrar los cimientos de las estructuras gubernamentales y económicas que conducen el sector energía las cuáles, hasta la fecha, son poco flexibles a la evolución y transformación.

Transición Energética
 Actualizado el lunes, 14 de junio de 2004