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-OPINIÓN-

Recomendaciones para acciones gubernamentales de ahorro de energía.1
Por Odón de Buen.

Se pueden distinguir tres niveles de recomendaciones para acciones gubernamentales de ahorro de energía: (1) Para los gobiernos que crean u operan las agencias especializadas, (2) para las agencias encargadas de los programas y (3) para los programas.

1. Para los gobiernos

Los gobiernos son los principales responsables de reconocer la importancia del ahorro de energía como una política pública necesaria y útil. Para ellos se anotan las siguientes observaciones/recomendaciones:

  • Los gastos en actividades de ahorro de energía tienen alta rentabilidad social. Esto es una conclusión generalizada para todo tipo de programas y más aún para programas de información y capacitación donde el gasto no lo tiene que ser totalmente del gobierno.
  • No es necesario tener una obligación establecida por ley. Los programas de información y capacitación no requieren de obligaciones legales para llevarse a cabo. En general, y como lo demuestra la experiencia internacional, son otras medidas e instrumentos las que lo requieren.
  • Los programas de ahorro de energía son generalmente operados por las áreas de gobierno responsables de la energía, pero éstas tienen que trabajar coordinadamente con las particulares a los sectores o temas donde se desarrolle el trabajo. Para el caso del sector transporte, por ejemplo, es fundamental que exista un programa conjunto donde las autoridades de transporte sean la interfase con ese sector y ayuden a establecer dónde el tema y las actividades para el ahorro de energía se ubican mejor en la agenda de los transportistas, mientras que la agencia especializada será la que se encargue de los contenidos y de la transmisión de la información a los transportistas.
  • Hay que cuidar la continuidad en las agencias responsables de los programas de ahorro de energías. Está claro que los resultados de las agencias y sus programas no son inmediatos ya que éstas se tienen que establecer y tener credibilidad, lo cual es un proceso que requiere de constancia y de tiempo.
  • Utilizar el espacio de las instituciones públicas para dar el ejemplo. Es práctica común que las primeras actividades de programas nacionales de ahorro de energía se lleven a cabo en las propias instalaciones y flotillas de la administración pública. Esto se debe a que sirve para dar el ejemplo, porque permite cuidar las finanzas públicas y también porque puede ayudar a crear un mercado suficientemente grande para productos y servicios relacionados.

2. Para las agencias encargadas de las actividades de ahorro de energía.

La pieza fundamental para programas de información y capacitación es un equipo de trabajo—de preferencia como parte de una agencia de gobierno especializada—que tenga el mandato y el mínimo de recursos para manejar esos (y otros) programas.

  • Liderazgo e iniciativa. Las agencias gubernamentales deben ser las den los primeros pasos en las acciones para el ahorro de energía y las que convoquen a los actores económicos y sociales a actuar.
  • Capacidad y autoridad técnica. La agencia debe tener técnicos bien preparados, con las herramientas de trabajo adecuadas de manera que nunca se ponga en duda su capacidad para recomendar y apoyar a otras organizaciones. Esta autoridad técnica no es solamente sobre los aspectos particulares de las tecnologías, sino también en la propia forma en la que se transmite información. Igualmente, si no se puede tener esa capacidad al interior de las agencias, lo recomendable es asociarse con los especialistas nacionales dentro de la propia administración pública y/o los organizados en colegios y asociaciones profesionales y/o los que se ubican dentro de las universidades e institutos de investigación.
  • Establecer tantas alianzas como sea posible. Para ser efectivos, los programas de ahorro de energía tienen que llegar a todos los puntos donde se consume energía. Dado que las agencias generalmente tienen capacidades limitadas y, al mismo tiempo, existen actores con capacidad e interés de llegar quienes les puede servir la información y capacitación, la creación de alianzas deben ser una actividad normal y cotidiana de las agencias.
  • Fomentar el intercambio de experiencias. Como se ha visto en lo descrito en este estudio, existen una gran variedad de experiencias exitosas que pueden ser replicadas y generalmente hay interés de países que las tuvieron en compartirlas como parte de colaboraciones internacionales entre países o entre conjuntos de países (a través de organismos multilaterales). Aquí, sin embargo, es siempre importante tener el cuenta el contexto de cada país y no tratar de asimilar modelos hechos para contextos con claras diferencias respecto del propio.

3. Para los programas.

Los programas son la realización de las políticas y pueden ser el espacio donde éstas funcionen o fracasen. Por esto mismo es muy útil que se lleven a cabo con un gran sentido práctico y no se dependa nada más en la disponibilidad de recursos.

  • Diseñar programas que recolecten información y logren algún resultado a la vez. Muchas veces los programas se inician con grandes esfuerzos de planeación e integración de información y la falta de resultados lleva a que se cancelen. Es recomendable, por lo tanto, que los programas se inicien con actividades que traigan resultados en los mismos plazos que en los que se recolecta la información.
  • Entender al usuario de energía. Quizá la lección más importante de quienes han operado programas de ahorro de energía es que hay que entender en lo particular a la gran variedad de usuarios de energía a los que se requiere involucrar en un programa de ahorro basado en la información y la capacitación. Precisamente porque, más que dinero, el principal producto que se ofrece en estos programas es la información.
  • Flexibilidad e innovación permanente en las estrategias. Como se pudo anotar arriba, existen muchas formas de integrar programas de información y capacitación. Por lo mismo—y por lo anotado en el punto anterior—hay que revisar con frecuencia las suposiciones de origen en los programas, en particular si se pretende, con pocos recursos, tener un gran alcance. Los procesos de desarrollo de los programas son, por lo tanto, permanentes, pero en constante revisión y evolución.
  • Desarrollar herramientas apropiadas. Los programas de información, como se anotó más arriba, incluyen protocolos y metodologías que sirven para identificar y analizar oportunidades. Estas metodologías deben ser accesibles, pero la forma que los hace accesibles, como se acaba de referir arriba, depende de quien es el sujeto del programa.
  • Promover la iniciativa de los sujetos de los programas. No tanto por lo limitado de los recursos para los programas, sino más bien por la importancia que tiene, para el éxito de los mismos, el compromiso de quienes son sus sujetos, es una estrategia clave el que estén diseñados para que se les involucre activamente desde el principio, de manera que, en poco tiempo sean ellos los que vayan proponiendo las adiciones o modificaciones.2
  • Considerar utilizar todos los medios de acceso posibles a los sujetos de los programas. Generalmente, la producción de materiales impresos tiene un alto costo y tienen la desventaja de que no pueden ser modificados una vez terminados (por lo que su desarrollo toma mucho tiempo y esfuerzo). Aquí el uso del Internet y la creación de instancias intermediarias (como lo pueden ser centros especializados en las universidades) puede servir para hacer llegar información a menor costo y actualizarla con frecuencia y permanentemente. Igualmente, cuando hay pocos instructores para aspectos muy especializados, el aprovechar los sistemas de educación a distancia puede ser más conveniente que movilizar a los instructores a varios lugares para un mismo curso.


1 Elaborado partir de EXPERIENCIAS EN PROGRAMAS DE INFORMACIÓN Y CAPACITACIÓN PARA PROMOVER EL USO EFICIENTE DE LOS HIDROCARBUROS LÍQUIDOS (www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/9/14849/P14849.xml&xsl=/mexico/tpl/p9f.xsl&base=/mexico/tpl/top-bottom.xslt)
2 Dicho en términos coloquiales “enseñar a pescar”.

 

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Transición Energética
 Actualizado el martes 11 de marzo de 2008