-OPINIÓN- |
QUINCE
AÑOS DE ADMINISTRACION DEL LADO DE LA DEMANDA ELECTRICA
(DSM) EN LOS ESTADOS UNIDOS:
M.
en C. Odón de Buen R.
Maestría
en Ingeniería Energética
Facultad de Ingeniería, UNAM
(Junio de 1994)
1.
Introducción
Entre
los fenómenos más importantes que se han presentado
en el contexto del ahorro de energía eléctrica
a nivel mundial está el de la llamada Administración
del Lado de la Demanda (DSM por sus siglas en inglés).
Fundamentada en la lógica económica de que
para las empresas eléctricas puede ser más
barato invertir en modificar los consumos de los usuarios
que en construir nuevas plantas de generación, la
DSM es una actividad ampliamente desarrollada en los Estados
Unidos de Norteamérica, nación donde fue creada
hace ya más de 15 años.
1.1
Orígenes
La
DSM tiene sus orígenes formales en una batalla legal
alrededor de la solicitud hecha en 1975 por la companía
Pacific Gas and Electric (PG&E) a la California Public
Utilities Commission para aumentar sus tarifas eléctricas
(Roodman 1993). La solicitud de aumento de tarifas de la
PG&E, además de representar un hecho inusitado
en una industria donde la tendencia de los precios era siempre
hacia abajo, manifestaba el impacto de la crisis petrolera
en la industria eléctrica. En esta batalla legal
se involucró la organización Environmental
Defense Fund (EDF) y promovió la idea de que, además
de todas las ventajas que para la sociedad tenía
el que se redujera el desperdicio de electricidad, el ahorrar
energía convenía tambien a la empresa eléctrica.
Como resultado, cinco años después (en 1980)
se desencadenan una serie de cambios que han modificado
el paradigma original en el que se fundamentaba la industria
eléctrica, que era el de la producción de
energía como un fin en si mismo.
1.2
Amplitud de la DSM.
Cerca
de veinte años despues del inicio de esas batallas
legales, la DSM forma parte de las actividades de un gran
número de empresas eléctricas en los EUA.
De acuerdo a encuestas realizadas por el Electric Power
Research Institute (EPRI) en 1992, los programas de DSM
patrocinados por las empresas eléctricas en los EUA
han involucrado a más de 18.6 millones de usuarios
domésticos, 730,000 comerciales y 145,000 industriales
(EPRI 1993). Se estima que en 1992 las empresas eléctricas
invirtieron poco más de 2.2 miles de millones de
dólares en este tipo de programas (Roodman 1993)
y que para 1996 esta suma rebasará los 3.55 miles
de millones de dólares representando, para algunas
empresas, un valor equivalente hasta del 12% de sus gastos
en inversiones de capital en generación, transmisión
y distribución (Levine 1993).
1.3
Las razones para la DSM
El
"shock" petrolero del año de 1973 impactó
a los costos de generación eléctrica de dos
maneras fundamentales: (1) aumentó el precio del
petróleo, principal costo de operación de
muchas empresas eléctricas y (2) aumentó el
costo del capital, el principal costo de inversión.
Estos incrementos de costos tuvieron que ser reflejados
en las tarifas que se cobran por el servicio, cambiando,
por lo tanto, la perspectiva económica de los usuarios
y las variables que afectan sus decisiones de inversión
en equipos eléctricos.
Otra
razón importante para involucrar a las empresas eléctricas
en programas de ahorro es que estas empresas tienen condiciones
únicas para ayudar a sus usuarios a mejorar la eficiencia
en su uso de la electricidad: conocen quiénes son
sus usuarios, conocen sus hábitos de consumo, se
comunican con ellos en períodos de al menos una vez
al mes y tienen mecanismos establecidos para recolectar
dinero de ellos (Wiel 1994).
Más
recientemente (en la década de los 80s) las preocupaciones
ambientales se convirtieron en una razón complementaria
para justificar a la DSM.
2.
Evolución de la DSM.
En
el desarrollo de la DSM se reconocen cuatro generaciones.
2.1
La primera generación de programas DSM: informar
al usario.
La
primera generación de programas de DSM aparece hacia
fines de la década de los 70s y se desarrolla durante
los primeros años de la siguiente década.
Estos primeros programas tomaron forma bajo la lógica
de que la barrera más importante para que los usuarios
tuvieran un comportamiento económico óptimo
(y por lo tanto realizaran inversiones para reducir su cuenta
eléctrica) era la falta de información precisa
y fácilmente accesible sobre las alternativas eficientes
en energía. Bajo esta lógica las empresas
eléctricas actuaron reforzando las señales
económicas y ampliando la información disponible
a los usuarios (Obeiter et.al. 1994).
2.2
La segunda generación: incentivos económicos.
Para
mediados de la década de los 80s las empresas se
dieron cuenta de que las señales económicas
y la información no era suficientes ya que los niveles
de participación de los usuarios resultaron más
bajos de lo esperado y éstos estaban invirtiendo
en las alternativas de más bajo costo. Es aquí
donde entra en acción la segunda generación
de programas DSM, la cual se caracteriza por los apoyos
económicos a los usuarios, como préstamos
con tasas de interés bajas o incentivos financieros
que cubren una parte reducida del costo de la inversión.
La intención de estas políticas era la de
reducir el impacto que representa la inversión inicial
en productos que son más eficientes. Otra característica
de estos programas fue el que estaban enfocados a tecnologías
y/o usos finales particulares, particularmente de iluminación
y aire acondicionado (Obeiter et.al., 1994).
Aún
cuando la segunda generación de programas DSM no
logró que se tuvieran los niveles de participación
y ahorro esperados, se logró demostrar que el ahorro
de energía podía competir como alternativa
de inversión con las alternativas del lado de la
oferta ya que los ahorros de energía demostraron
su alta redituabilidad.
2.3
La tercera generación: un enfoque integral.
La
tercera generación de programas DSM se caracteriza
por un enfoque integral de las alternativas de ahorro de
los usuarios (todos los usos finales y no uno en particular)
y en el pago por parte de las companías eléctricas
de mayores fracciones de los costos incuridos por los usuarios
para aumentar su eficiencia en el uso de la electricidad.
En esta tercera generación se incluyen estrategias
muy agresivas que no son de carácter financiero,
como lo son esfuerzos sostenidos y bien enfocados de mercadotecnia
y altos niveles de asistencia gerencial y técnica
a los usuarios. Esta tercera generación de programas
DSM se caracteriza, tambien, por fuertes componentes de
mediciones y monitoreo de medidas y de usuarios de manera
posterior a la instalación de las medidas de ahorro
(Obeiter et.al., 1994).
2.4
La nueva corriente: la transformación del mercado.
La
transformación del mercado es un proceso en el cual
las innovaciones en eficiencia energética son introducidas
al mercado y, a través del tiempo, penetran una porción
importante de sus mercados. En lugar de ahorrar energía
instalación por instalación, el enfoque de
transformación del mercado busca cambiar todo el
mercado de ciertos productos y servicios de manera que los
productos eficientes y sus servicios asociados se convierten
en la norma y no tengan que ser promovidos con incentivos
(Nadel y Geller 1994).
Mientras
que la estrategia de adquisición de recursos se concentra
en el lograr ahorros verificables de electricidad en el
contexto de los mercados existentes, la transformación
del mercado se orienta hacia cambios duraderos en estos
mercados de manera que las mejoras en eficiencia energética
persisten aún cuando el programa termina o desaparece
(Prahl y Schlegel 1994).
3.
El Papel de las Comisiones Reguladoras
Una
fuerte corriente de opinión que consideraba como
muy alto el costo de oportunidad de las inversiones del
lado de la oferta eléctrica (respecto de las que
se podían realizar del lado de la demanda) llevó
a que importantes empresas eléctricas realizaran
gastos para mejorar la eficiencia en el uso de la electricidad
por parte de sus usuarios. Esta corriente de opinión
fue lidereada por las comisiones reguladoras estatales de
los EUA.
3.1
Las comisiones reguladoras y la DSM.
Hasta
hace un par de décadas y desde los principios del
desarrollo de la industria eléctrica en los EUA,
los incentivos de las comisiones reguladoras a las empresas
eléctricas, en forma de fórmulas de costo
de servicio, eran para que éstas crecieran, para
que invirtieran de más y para que los usuarios usaran
más electricidad de la que realmente necesitaban.
A
partir de 1988 estos incentivos se transforman para premiar
a las empresas eléctricas por las mejoras en la eficiencia
energética de sus usuarios. Hoy día más
de la mitad de las comisiones reguladoras estatales de los
EUA han revisado cuando menos algún aspecto de la
regulación de sus empresas reguladas para premiarlas
por la mejora en la eficiencia energética de sus
usuarios. Aunque existe una gran variedad de mecanismos
en operación en la actualidad son tres los elementos
fundamentales de la regulación de incentivos (Wiel
1994):
(1)
Recuperación de inversiones, en el cual los gastos
de la empresa eléctrica en DSM redituable son tratados,
en las fórmulas usadas para establecer tarifas, como
gastos válidos o inversiones de largo plazo.
(2)
Compensación por ingresos no recibidos, que puede
ser realizado de dos maneras: (a) se trata a los ingresos
no recibido como gastos válidos, ó (b) se
establece un mecanismo para que las ganancias sean ajustadas
de manera que no se vean afectadas por variaciones en volumenes
de ventas.
(3)
Reparto de ganancias, en el cual la empresa eléctrica
tiene una bonificación por su éxito en programas
de DSM, ya sea a partir de una cantidad pre-establecida,
un incremento en su tasa de retorno permitida o, preferiblemente,
un porciento de los beneficios netos logrados.
3.2
La Planeación de Recursos Integrados
Ante
la evidente factibilidad técnica y económica
de los programas de DSM las empresas eléctricas han
tenido que transformar sus procesos de evaluación
de alternativas de inversión para integrar como alternativa
de inversión a las opciones del lado de la demanda
de la electricidad. En los Estados Unidos se ha desarrollado
una metodología conocida como Planeación de
Recursos Integrados (IRP por sus siglas en inglés).
La
IRP estudia consistentemente varios recursos, tanto de demanda
como de oferta, para encontrar soluciones a las necesidades
de servicio de energía a los costos más bajos,
económicos y sociales. La IRP no es solo un proceso
de cuantificación sino tambien un proceso de consenso
ya que incluye deliberaciones entre los planificadores y
ejecutivos de las empresas, las comisiones reguladoras y
usuarios de la electricidad. Estas deliberaciones llevan
al desarrollo de un plan que ayudará a suministrar
servicios confiables y de bajo costo en la energía
eléctrica, estabilidad financiera para la empresa,
redituabilidad razonable a la inversión de los accionistas
y protección del ambiente.
Para
el año de 1990 ya se tenían reportados 17
estados de la Unión Americana con procesos de Planeación
de Recuros Integrados totalmente operacionales (Levine 1993).
4.
Características de la DSM.
Entre
los objetivos típicos de los programas DSM se encuentran
los de (1) eficiencia energética, (2) reducción
de picos, (3) desplazamiento de picos, (4) llenado de "valles"
y (5) construcción de carga.
Como
cualquier otra disciplina, la DSM tiene su caracterización
en cuanto a los tipos de programas más comunes, la
estructura organizacional dentro de la cual se realiza,
las actividades que la hacen posible y los procedimientos
a través de los cuales se evalúa su efectividad.
4.1
Tipos de Programas de DSM
Para
promover el ahorro de energía y reducción
en la demanda eléctrica, la DSM se lleva a cabo a
través de diferentes programas orientados a grupos
de usuarios previamiente identificados por su potencial.
De manera general estos programas se clasifican dentro de
cuatro categorías: información, instalación
directa, tarifas alternativas e incentivos económicos.
Dentro
de la categoría de programas de información
se manejan, por ejemplo, folletos sobre maneras específicas
de ahorrar energía y/o auditorías a los usuarios
pagadas por la empresa. Los programas de instalación
directa están orientados a tecnologías específicas
e involucran su instalación por la propia empresa
eléctrica. Los programas DSM de tarifas alternativas
más comunes son los de tarifas de tiempo de uso y/o
las de servicio interruptible. Finalmente, dentro de los
programas de incentivos se encuentran los de subsidios a
compra de equipos de alta eficiencia, bonificaciones a fabricantes
y distribuidores de estos equipos y/o préstamos de
bajo interés.
4.2
Estructura de las actividades de la DSM
Una
característica importante de la DSM en el contexto
de su realización dentro de la empresa eléctrica
es que involucra a áreas muy diversas de la empresa
y por lo tanto requiere ser ubicada, cuando menos en su
etapa de gestación, en un nivel alto de la organización.
Areas tradicionales de las empresas eléctricas como
las de alta gerencia, pronóstico de la demanda, programación
de inversiones, tarifas, comercialización, control
de carga, procesamiento de datos y protección del
ambiente están involucradas, en mayor o menor grado,
en las actividades de la DSM. Otras actividades nuevas,
como la de mercadotecnia, deben ser incorporadas para llevar
a cabo de manera existosa a los programas de DSM.
Aunque
los programas son generalmente conceptualizados dentro de
la propia empresa, su realización o entrega puede
ser realizada por la misma empresa o por agentes externos
a ella. Otra forma de llevar a cabo programas DSM es el
de ponerlos a cargo de empresas llamadas de Servicios de
Energía (ESCOs por sus siglas en inglés),
las cuales no solo llevan a cabo la entrega sino que tambien
realizan el diseño de los programas y se comprometen
a lograr metas específicas de reducciones de consumo
de energía y de demanda en un tiempo dado.
4.3
Actividades de la DSM
Llevar
a cabo programas de DSM incluye a tres categorías
de actividades: (1) de planeación, (2) de implantación
y (3) de evaluación.
Dentro
de las actividades de planeación la más importante
es la de la "evaluación del recurso DSM".
Para esto es necesario tener un conocimento del comportamiento
de los usuarios que va más allá de lo que
es capturado por el proceso de facturación del servicio.
En este sentido es necesario entender, entre otros, cuáles
son los usos finales de la electricidad, con qué
equipos se realizan, en qué momento del día,
de la semana y/o del año se realiza este consumo
eléctrico, y cuál es la importancia del gasto
en energía eléctrica dentro del presupuesto
de gastos del usuario.
Para
la implantación de programas DSM hay que realizar
cinco categorías generales de actividades, las cuales
son: (1) planeación de la implantación, (2)
adquicisión de los recursos humanos y materiales
para llevar a cabo los programas, (3) desarrollo de sistemas
de control administrativo, (4) desarrollo de estrategias
de mercadeo de los programas y (5) operación de la
entrega de los programas DSM.
4.4
Evaluación de la DSM
Las
empresas eléctricas que invierten en DSM como parte
de sus portafolios de inversión tienen que evaluar
a sus programas de este tipo para asegurar su prudencia.
Las evaluaciones más simples utilizan las historias
de facturación de los usuarios, pero estas están
limitadadas a modificaciones mayores en los consumos.
Para
evaluar más rigorosamente los resultados de los programas
de DSM algunas companías eléctricas han desarrollado
requerimientos de verificación para sus inversiones
en DSM. Estas verificaciones incluyen mediciones antes y
despues de la instalación de las medidas de ahorro.
Para proyectos con valor mayor a los 20 millones de dólares
se están exigiendo hasta 2 años de mediciones
posteriores a la instalación de las medidas, mientras
que para inversiones menores se exigen seis meses de mediciones
(Mazzucci 1994).
5.
Impacto Tecnológico de la DSM.
Un
fenómeno importante que ha ocurrido de manera paralela
a (y en parte como producto de) los programas de DSM, ha
sido el desarrollo de equipos más eficientes en el
uso de la electricidad. Justificado económicamente
por aumento de los precios de la electricidad, pero tambien
como resultado de un acelerado desarrollo tecnológico,
la eficiencia de los equipos en el mercado ha aumentado
significativamente y estos han ido penetrando en el mercado.
Muestra de esto es lo siguiente:
-
El
Rocky Mountain Institute estimaba en 1990 que el potencial
de ahorro de energía eléctrica se había
duplicado en tan solo cinco años mientras que el
costo de ahorrar esa energía se había reducido
en dos tercios (Picket et.al. 1990).
-
En
los Estados Unidos una unidad de aire acondicionado típica
de tipo central comprado en 1990 era 36% más eficiente
que una equivalente comprada en 1976 (Levine et.al. 1992).
-
Comparadas
con lámparas fluorescentes estándar, las
lámparas fluorescentes ahorradoras de energía
ahorran típicamente 15% de la electricidad para
iluminación y se estima han capturado de 30 a 40%
del mercado en los EUA (Levine et.al. 1992).
-
En
los Estados Unidos cerca del 20% de las ventas de motores
son de motores de alta eficiencia (Levine et.al. 1992).
6.
La Perspectiva Mexicana
Poniendo
a la experiencia mexicana en ahorro de energía eléctrica
a la luz de la experiencia en la Unión Americana,
se puede decir que en México se han recorrido algunos
de los caminos que llevan a programas de DSM en forma, pero
que existen algunas lagunas importantes que limitan su establecimiento
en escala suficiente como para poder ser considerado ya
como un recurso alternativo a opciones del lado de la oferta
.
En
México, sin embargo, más de catorce años
de existencia de programas de ahorro de energía en
la CFE (antes PRONUREE, hoy PAESE con el apoyo del FIDE),
más los esfuerzos más recientes de la CONAE,
han hecho posibles que existan programas con características
de DSM en México. En ese tiempo y con mayor intensidad
en el último sexenio, se han llevado a cabo múltiples
actividades: (1) campañas de información (a
través de materiales y seminarios), (2) programas
piloto y de mediana escala en el sector residencial (más
de siete proyectos de lámparas compactas fluorescentes
y uno de aislamiento de casas en Mexicali), (3) tarifas
horarias para grandes usuarios (contribución de la
subdirección de Programación de la CFE), (4)
auditorías a usuarios comerciales e industriales
(patrocinadas por el FIDE), (5) programas de ahorro para
iluminación municipal (tambien patrocinadas por el
FIDE) y (6) normas de eficiencia energética para
aparatos y edificios (elaboradas a través de la CONAE).
Otro
aspecto que ha que hacer notar es que la actividad está
enmarcada dentro de la nueva legislación del sector
eléctrico. En el Reglamento de la Ley del Servicio
Público de Energía Eléctrica (publicada
en mayo de 1993), en su Artículo 70, se establece
el requerimiento de "un estudio sobre programas alternativos
de ahorro de energía del que se desprenda la conveniencia
o necesidad de ejecutar la obra en cuestión"
(refiriéndose a una instalación de generación
eléctrica que se proponga).
7.
Conclusiones.
Por
impedimentos de carácter estructural y cultural particulares
a México, la DSM no se ha asumido tal y como se ha
desarrollado en los EUA. Falta de información sobre
lo que ocurre del "otro lado del medidor", poco
desarrollo de consultores en energía, limitada presencia
de productos eficientes en energía en el mercado
y falta de una estructura formal en las empresas eléctricas
que se oriente a la DSM, son algunos de los impedimentos
serios existentes en la actualidad en México para
asumir la DSM. Estas, por supuesto, no son razones para
no seguir adelante, sino retos que hay que enfrentar para
mejorar la eficiencia del uso de la electricidad en México
y, por lo tanto, de hacer un mejor uso de recursos escasos
y evitar un mayor deterioro de nuestro ambiente.
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