RESUMEN
En este
documento se exploran las implicaciones que tiene para el
desarrollo tecnológico nacional el llevar a cabo
una actividad amplia e intensa de ahorro de energía.
De manera general se definen los factores que determinan
el potencial de ahorro de energía y se establecen
los impactos positivos que tienen las actividades en gran
escala para aprovechar este potencial. De manera particular,
en este análisis se exploran las implicaciones que
tienen el llevar a cabo campañas amplias de ahorro
de energía en instalaciones industriales y el establecer
normas de eficiencia energética de aplicación
nacional para equipos y sistemas.
EL
RECURSO "EFICIENCIA ENERGETICA"
El haber
considerado por muchos años a la energía como
un recurso ilimitado y de bajo costo llevó a desarrollar
infraestructuras completas de uso final de la energía
con altos índices de consumo de energía por
unidad de producto o servicio entregado. Esta situación,
junto con la evolución hacia arriba de los precios
de la energía y las transformaciones tecnológicas
en cuanto a materiales, equipos y sistemas, han permitido
que el potencial de ahorro y uso eficiente se haya ampliado
de manera en que hoy pueda aprovecharse en una escala que
compite con la creación de nueva infraestructura
de producción de energía.
La magnitud
de la energía que se puede ahorrar (y producir el
efecto de gran escala) es función del tamaño
del parque actual de equipos y sistemas y del potencial
que hay entre el estado actual de las instalaciones individuales
- en términos de lo qué está instalado
y del cómo se opera - y el cambio que técnicamente
se puede tener en esa instalación; el que se logre
este ahorro está determinado, en términos
económicos, por lo que cuesta el cambio y los costos
que se reducen por el cambio.
Bajo
esta conceptualización se puede hablar de un "recurso
eficiencia energética" que se construye
a partir de millones de modificaciones relativamente pequeñas
a los equipos actualmente instalados y/o a la forma en la
que éstos son operados. De esta manera se puede hablar
de tres niveles de potencial de aprovechamiento del "recurso
eficiencia energética": (a) técnico,
(b) económico y (c) real.
El
potencial técnico del "recurso eficiencia"
está determinado por la deferencia entre la cantidad
de energía que se consume y lo que se podría
consumir, dando el mismo servicio, con la tecnología
para el uso eficiente que existe en el mercado.
El potencial
económico está en función del costo
de aumentar la eficiencia y el valor económico de
los costos que se evitan, esto a nivel usuario, a nivel
empresa productora de energía y a nivel país.
El potencial
real está en función de la capacidad que existe
en el mercado para surtir los productos y servicios que
hacen posible el uso eficiente de la energía.
A partir
de la experiencia empírica que se tiene en México
(a través de los diagnósticos realizados hasta
la fecha por la Comisión Nacional para el Ahorro
de Energía y el Fideicomiso de Apoyo al Programa
de Ahorro del Sector Eléctrico) se han identificado
potenciales de ahorro en instalaciones industriales y comerciales
que rebasan el 15% del consumo actual. Esto quiere decir-
de manera muy simplista - que, si asumimos una tasa de crecimiento
anual de la capacidad para producir energía de 5%
anual, el aprovechar masivamente el "recurso eficiencia
energética" nos permitiría posponer,
mínimamente, la instalación de nueva infraestructura
por tres años .
LOS
BENEFICIOS DEL AHORRO Y USO EFICIENTE DE LA ENERGIA
Además
de los aspectos estrictamente económicos, el ahorro
de energía tiene un conjunto de otros beneficios.
De manera universal, el ahorrar energía tiene beneficios
en varios sentidos: de ahorro de recursos no renovables,
de calidad del ambiente, de costo de oportunidad sobre el
uso de recursos financieros y de divisas escasas (para países
importadores de energía).
Para
el caso de un país como el nuestro, donde la participación
nacional en el valor de nueva infraestructura de producción
de energía es cada vez menor (por la liberalización
de los mercados) y donde, por lo tanto, cada vez se importa
más, la alternativa de eficiencia energética
puede, dado su carácter sumamente desagregado y fundamentado
en equipos que se producen, distribuyen e instalan localmente,
también tener un impacto positivo de empleo. Bajo
este esquema, en lugar de cubrir necesidades crecientes
de infraestructura de producción de energía
con bienes de capital que tienen que ser importados, se
establece un mercado local de productos y servicios para
la eficiencia energética.
RELACION
CON EL DESARROLLO TECNOLOGICO
Además
de lo anteriormente expuesto queremos explorar aquí
un aspecto poco considerado como beneficio de la actividad
de ahorro de energía, el cual tiene que ver con la
actividad de desarrollo tecnológico. A continuación
exploraremos esta idea para demostrar que es un beneficio
importante para el país - al cual hay que añadir
a los anteriormente enumerados.
Para
explicar el sentido de lo que aquí se plantea, debemos
intentar una definición de lo que es desarrollo tecnológico.
Desde nuestra perspectiva, el desarrollo tecnológico
es la evolución del conocimiento y la práctica
en el diseño, ensamble y operación de equipos
y sistemas que permite menores costos y mayor calidad en
lo que se produce y con menores impactos ambientales. De
esta manera, el desarrollo tecnológico ocurre en
pequeños incrementos que se reflejan en pequeñas
variaciones que, agregadas, resultan en los grandes cambios.
Es esta, curiosamente, una gran coincidencia con el proceso
de ahorro de energía: ocurre a partir de pequeños
incrementos que se agregan para convertirse en grandes cambios.
Es importante
añadir aquí que el desarrollo tecnológico
no se refleja nada más en cambios en los equipos
o en los sistemas: el cambio tecnológico ocurre también
al transformar la manera de plantear y manejar su trabajo
quienes diseñan, operan y construyen los equipos
y sistemas. Para nuestro país, tan acostumbrado a
importar tecnología, el realizar un esfuerzo de gran
escala para aprovechar el "recurso eficiencia energética"
puede servir para "repasar" lo que aquí
se tiene y dar un importante impulso a la creatividad de
nuestros diseñadores, constructores y operadores.
LAS
ACTIVIDADES PARA EL AHORRO Y USO EFICIENTE DE LA ENERGIA
Y SU RELACION CON EL DESARROLLO TECNOLOGICO
Para
ubicar el impacto tecnológico de la actividad de
ahorro de energía en un país como el nuestro,
exploramos aquí dos categorías de actividades
para el ahorro y uso eficiente de la energía en las
que actualmente se trabaja en el país: (a) normatividad
en equipos y sistemas y (b) modificación de instalaciones
existentes.
Normalización
para la eficiencia energética.
El aumentar
la eficiencia energética de equipos y sistemas implica
conocer a detalle su funcionamiento, cuando menos en lo
que se refiere a los intercambios de energía hacia
dentro y hacia afuera de estos equipos y sistemas. Esto
implica revisar los diseños y los procesos de fabricación
de estos equipos y sistemas y conocer la manera en que se
diseñan y fabrican no solo en México sino
en donde se producen los más eficientes en el mundo.
Aquí
es importante hacer una distinción entre el desarrollo
de normas para equipos respecto al de sistemas.
Para
un país como México - donde no hay tradición
de diseño de equipos-, el analizar los diseños,
el discutir las modificaciones que se pueden llevar a cabo
para aumentar la eficiencia y el lograr que esos productos
se modifiquen trae consigo una inevitable elevación
del conocimiento tecnológico. Es muy posible que
- como ha ocurrido en los mismos Estados Unidos de Norteamérica
- el proceso de discusión que se tuvo para lograr
consenso sobre los detalles de la norma haya llevado a los
fabricantes a revisar sus propios diseños de equipos
y los procesos de producción de los mismos, y a que
ellos mismos hayan ubicado aspectos a mejorar que no hubieran
ubicado sin el proceso al que obligó la norma.
Para
el caso de la normatividad para sistemas, hay un proceso
distinto que se inicia con la norma, pero cuyo mayor impacto
tecnológico ocurre después de publicada esta.
Esta diferencia, cabe aclararlo, se debe a que mientras
una norma de equipos implica una negociación con
un número muy limitado de actores, para una norma
de sistemas (como, por ejemplo, de edificios) el número
de actores es varios órdenes de magnitud mayor.
Para
diseñar e implantar una norma para sistemas la negociación
que se realiza se lleva a cabo con representantes de organizaciones
pero la implantación implica, inevitablemente, un
proceso de información y educación que llegue
a todos los miembros de esas organizaciones a los que afecta
(ya sea positiva o negativamente). De esta manera hay dos
etapas donde se presenta desarrollo tecnológico:
una primera donde se estudian las variaciones técnicas
de la misma y una segunda donde la información y
la educación sobre la norma permite integrar al conocimiento
tecnológico de una gran cantidad de profesionales
herramientas de análisis, materiales, equipos y sistemas
modernos que permiten cumplir con la nueva normatividad.
Modificación
del parque actual de instalaciones
Bajo
la categoría de modificación del parque actual
para ahorrar energía podemos ubicar varios niveles
de actividades que tienen impacto sobre el desarrollo tecnológico.
En este sentido definiremos tres etapas: (a) diagnóstico
energético, (b) análisis de las alternativas,
(c) diseño de las modificaciones y (c) instalación
de las medidas.
Diagnóstico
energético
De los
aspectos tecnológicos más importantes de un
diagnóstico energético es que se tiene que
recorrer el proceso de la instalación que se analiza.
Este recorrido implica inevitablemente una revisión
de la manera en la que diseñó originalmente
y en la que se opera actualmente una instalación.
En este proceso se realizan generalmente también
mediciones que de otra manera no se realizarían.
Finalmente, el diagnóstico implica también
el análisis de datos con una perspectiva distinta
a la que tiene el que la opera, es decir, que se revisa
con más profundidad (en series de tiempo largas o
con mucho mayor frecuencia) y alcance (en cuanto a que se
pueden estar midiendo otras variables más allá
de las que se están monitoreando en la operación).
El proceso del diagnóstico puede entonces llevar
a un intercambio de puntos de vista sobre múltiples
aspectos de la instalación que inevitablemente llevan
a mejorarlo y a reducir su consumo de energía.
Análisis
de las alternativas
Una
buena definición de alternativas para el ahorro de
energía implica necesariamente un buen conocimiento
no solo de las tecnologías sustitutas sino también
de la manera en que estas se combinan para ajustarse a la
instalación. De esta manera hay dos niveles de avance
tecnológico: uno a través de reconocer equipos
nuevos que pueden lograr lo mismo que otros equipos con
menos energía; el otro es a través de ubicar
una mezcla adecuada de elementos varios que permitan el
ahorro de energía en la instalación. Así,
no solo es importante la selección de motores o de
luminarias más eficientes sino también de
los sistemas que los acompañan (como controladores
de velocidad para los motores y detectores de presencia
para las luminarias).
Diseño
de las modificaciones
Como
ya se mencionó antes, muchos diseños de procesos
de instalaciones industriales o de grandes inmuebles fueron
realizados por ingenieros de alguna empresa especializada
de origen extranjero. Por lo mismo, el realizar el diseño
y especificación del sistema de ahorro de energía
en una instalación por los ingenieros de la planta
o por consultores locales implica un proceso que previamente
no se había realizado y que lleva al desarrollo de
conocimiento local, mejorando el nivel tecnológico.
Instalación
de las medidas
El instalar
medidas de ahorro de energía en la industria puede
significar un reto tecnológico ya que muchas veces
hay que instalar la medidas de ahorro en plantas que no
dejan de operar o que lo hacen específicamente para
esa instalación de medidas. El reto tecnológico
es entonces no solo técnico sino también de
organización del trabajo.
CONCLUSIONES
En México
existe un potencial importante de ahorro de energía
que puede aprovecharse en gran escala de tal manera que
el hacerlo de esta manera puede reducir notablemente a la
necesidad de nueva infraestructura energética.
Aparte
del empleo que se crea en la producción, distribución
e instalación de materiales, equipos y sistemas para
el ahorro de energía, el ahorrar energía implica
un proceso en el cual se eleva el nivel de conocimiento
que se tiene sobre las instalaciones en las cuales pretende
lograr el ahorro de energía y sobre las alternativas
que se tienen para su operación más eficiente.
El
desarrollo tecnológico y el aprovechamiento del "recurso
eficiencia energética" tienen en común
el carácter de procesos que ocurren a un nivel sumamente
desagregado. Estas actividades, que sin duda mejoran la
calidad de la vida y pueden permitir a nuestro país
colocarse en una mejor situación en una economía
abierta como en la que nos ha tocado vivir, ocurren también
de manera paralela y complementaria. Ahora bien, si logramos
que esto ocurra de manera consciente y bajo un esfuerzo
bien orquestado lograremos no solo reducir nuestro índices
de consumo de energía sino también nuestros
niveles de conocimiento y productividad.
Si
quieres opinar sobre este documento, mándale un correo
al editor: demofilo@prodigy.net.mx