por admin » Sab Nov 05, 2011 12:37 am

Leyendas halloween
Chat Mortal
Seguro que alguna vez habéis estado en un chat. Os voy a contar la historia que le pasó a una amiga mÃa y a su prima.
Se llamaba Cris y le apasionaban las historias de terror y gastar bromas pesadas a la gente. Justo el dÃa de Halloween estaban chateando ella y su prima cuando decidieron gastar una broma pesada haciéndose pasar por el espÃritu de una niña que habÃa muerto.
Justo a la doce de la noche recibieron un privado de un tal Dvil que les dijo: '¿Os parece bonito haceros pasar por una persona muerta? Dejad de hacerlo u os mostraré mi ira.'
Ellas se rieron y se lo tomaron a cachondeo, asà que le respondieron con una pregunta retórica que tuvo una respuesta inesperada '¿Y qué vas a hacer, matarnos?' A lo que Dvil respondió, 'Tal vez'.
Al instante el ordenador informó a Cris de que tenÃa un e-mail. Cuando lo leyó se quedó helada.
El mail ponÃa: 'Soy Dvil, espÃritu malévolo que sale las noches de Haloween para vengar las muertes de otros seres como yo y encargarme de la gente que se burla del mundo de las tinieblas.
Tened cuidado conmigo'. Cris empezó a preocuparse y le dijo que parara, que aquello no era divertido pero también se preguntó como habÃa dado con su dirección de correo electrónico.
Recibió cientos de mensajes iguales a los anteriores y le pidió que parara que estaba asustada, a lo que él respondió: '¿Te quedarás más tranquila si te digo que estoy detrás de vosotras? No mires atrás'.
Cris cometió un error, miro atrás y eso le costó la vida, su prima, Inés, consiguió escapar y se lo contó todo a la policÃa, la tomaron por loca, pero cuando fueron a la casa y encontraron a Cris en un charco de sangre y los cientos de mensajes de Dvil dijeron que, simplemente no habÃa explicación.
Asà que, procurad no chatear en Halloween. Es peligroso.
Autopista Fantasma
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York, al llegar al km 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavÃa no se ha hecho nada. Un sábado por la noche, el doctor Eckersall regresaba a su casa después de asistir a un campeonato de golf para aficionados. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, que estaba haciendo autostop.
Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable. "El asiento de delante esta lleno de palos de golf y paquetes", se disculpó, y a continuación le preguntó: "Pero, ¿que está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?"
- "La historia es demasiado larga para contarla ahora", dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo.
"Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allÃ. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino".
El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo:
- "Ya hemos llegado". Entonces se giró y vió que el asiento de atrás estaba vacÃo.
"!Qué demonios?, murmuró para sà el doctor.
La chica no se podÃa haber caÃdo del coche, ni mucho menos haberse desvanecido. Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo habÃa estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente
.- "No sé como decirle qué cosa mas sorprendente acaba de suceder", empezó a decir el doctor, "una chica joven me dio esta dirección hace un momento.
La traje en coche hasta aquà y...
" - "SÃ, sÃ, lo sé", dijo el hombre con aire de cansancio, esto mismo ha pasado otras veces todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente automovilÃstico en ese mismo cruce donde usted la encontró..."
Otra versión de esta historia:
Se cuenta por ahÃ, quizá ya lo hayas oÃdo, la historia de un chico que un dÃa recogió a una chica guapÃsima que hacia autostop. Ella le dio la dirección de su casa y el chico la llevó, pero al ser la calle de dirección única la chica le dijo que la dejase al principio de la hilera de casas, que ella ya seguirÃa caminando. Al dÃa siguiente el chico reparó en que en el coche habÃa una bolsa. Era la que la chica llevaba el dÃa anterior. 'Se la debe de haber olvidado' pensó. La abrió y encontró la documentación de la chica y se dispuso a llevársela. Cuando llegó a la calle del Campanario, allà vivÃa la chica, se acercó a su puerta y llamó. Le abrió una señora mayor. 'He encontrado esto en mi coche se le ha debido de olvidar a la chica que traje ayer hasta aquÃ' dijo él. La mujer al ver la documentación quedó pálida. '¿De dónde ha sacado eso? ¡Es de mi hija!' gritó. 'TranquilÃcese, señora. Ayer la traje hasta aquà y...' 'Imposible, mi hija lleva muerta un año. Márchese'. El chico, confundido, se montó en su coche y comenzó a dar vueltas nervioso, hasta que decidió volver para poner en claro la extraña historia. Cuando se acercó a la calle comprobó que todo era diferente y se quedó petrificado al descubrir que en donde antes estaba la casa ahora sólo se veÃa la puerta de un pequeño cementerio.
En algunas versiones de la leyenda, la chica se deja en el coche un libro o bufanda.
En otras, la chica desaparece cuando el coche pasa al lado de un cementerio, y el conductor encuentra el abrigo que le dejó a ella encima de la tumba de una chica que murió de accidente hace algunos años.
Variantes de esta leyenda circulan desde hace siglos, aunque entonces no aparecÃan coches, sino trenes o caballos.
En otros casos, la autoestopista anuncia alguna profecÃa antes de desaparecer. En ocasiones, anuncia una primera profecÃa a corto plazo, que al cumplirse refuerza la segunda, mucho más importante. En USA circuló insistentemente durante la Segunda Guerra Mundial el rumor de que la segunda profecÃa era la muerte de Hitler en 6 meses.
Según algunos especialistas en folklore, ésta es una de las historias más antiguas que circulan por Europa.
En el Nuevo Testamento ya se habla de un etÃope que recoge en su carroza a un hombre, el apóstol Filipo, que le bautiza y después también desaparece.
Fuentes de Información

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.
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