Haga click aquí para suscribirse al Reporte de la Transición Energética

-OPINIÓN-

Sobre la nueva Iniciativa de Ley para el Aprovechamiento de las Fuentes de Energías Renovables.
Por Ing. Odón de Buen R.

Finalmente y después de varios meses de vivir en el limbo de los pasillos y los archiveros de San Lázaro, la Cámara de Diputados aprobó y mandó a la de Senadores la Iniciativa de Ley para el Aprovechamiento de las Fuentes de Energías Renovables. Esta iniciativa pasa, sin embargo, a un nuevo limbo que se extiende por el receso legislativo y que llega hasta marzo del año entrante, cuando se renuevan las actividades en el Congreso y el Senado.

Afortunadamente, la larga espera no corrió en vano ya que los legisladores, a través de la Comisión de Energía, pudieron mejorar, nuevamente, el texto de esta iniciativa. Debo reconocer que, entre lo que en estos días se aprobó y lo que se planteaba hace un año hay una diferencia abismal a favor de la última versión. Mucho de esto se debe, supongo, a la labor, seriedad y entusiasmo por las energías renovables de Francisco Xavier Salazar—responsable de esa comisión y futuro presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE)—a la actividad de otros legisladores, al apoyo técnico de la SENER (que, entiendo, hizo labores de intermediación ante la CFE, LyF y PEMEX y que, a su vez, se apoyó en el IIE) y a la actitud crítica (pero constructiva) de organismos no gubernamentales como Greenpeace, CEMDA y la ANES.

La diferencia es notable y vale la pena anotar las diferencias. Las mejoras a la iniciativa son de forma y de fondo. En la forma, ha acomodado mejor las cosas y la lectura del documento se facilita con el nuevo orden. En el fondo—que es lo de veras importante—ha integrado aspectos que habían sido ignorados en dos versiones previas. De manera somera, en mi opinión son estas las mejoras evidentes:

  • Hace explícito que las energías renovables no estarán sujetas al despacho. Esto lo hace al establecer (Artículo 14) que “el Sistema Eléctrico Nacional deberá aceptar la electricidad generada a partir de Fuentes Renovables Intermitentes en cualquier momento que se produzca”.
  • Integra los intereses de las comunidades. Establece, para proyectos mayores a 2.5 M, la obligación de reuniones y consultas públicas convocadas por las autoridades municipales o ejidales (Artículo 31).
  • Aclara el papel de las empresas públicas respecto de las privadas. En la versión anterior no dejaba claro a quien iba dirigida la iniciativa y a quien se iban a dar los recursos de fomento. Aquí se deja claro que las paraestatales tendrán que incluir de manera incremental el aprovechamiento de energías renovables en sus planes de expansión, se establece una definición que incluye al sector privado (como “generadores”) y abre el espacio a este sector en la expansión de la capacidad instalada con instalaciones que aprovechan a las energías renovables.
  • Incluye e integra a los estados y municipios en la actividades relacionadas a los proyectos. Resalta en este sentido el que se les involucre para que se “pueda garantizar un acceso equitativo a la radiación solar directa en las construcciones”.
  • Acepta la participación social en la definición de los programas. “La Secretaría promoverá la participación social en la planeación, aplicación y evaluación del Programa” (Artículo 4º).
  • Compromete recursos para evaluar los recursos de energía renovable. Esto se establece dentro del fondo relativo a la investigación.
  • Incluye a los biocombustibles. En el Artículo 21 establece que “el Programa para el Aprovechamiento de las Fuentes Renovables de Energía establecerá metas para el contenido de biocombustibles en la gasolina y el diesel que se venden en el país”.
  • Excluye explícitamente a la energía nuclear. Esto es importante ya que, como lo muestra el uso de ese calificativo en el periódico Reforma hace unos días, se corre el riesgo de que más de uno se confunda y luego pida su inclusión dentro de la categoría de “energía renovable”.

Estas mejoras responden claramente a preocupaciones e intereses diversos. En particular, responde casi en su totalidad a las observaciones que desde la ANES, Greenpeace y el CEMDA se hicieron de esa versión a representantes del PVEM y al propio Presidente de la Comisión de Energía—y que, en algún momento, algunos las consideraron como una amenaza a la existencia de la iniciativa. También reflejan la opinión de otros actores e las inquietudes que han tomado importancia en los últimos meses (como lo es el tema de los biocombustibles).

Sin embargo, la iniciativa no termina de tener aspectos que la hacen vulnerable a convertirse en un instrumento que no cumpla cabalmente su propósito. Al respecto, resalta lo siguiente:

  • No tiene asegurados recursos suficientes para cumplirse. A pesar de que, en el Artículo 25, refiere que se establecerán cargos en la Ley Federal de Derechos y una partida específica del Presupuesto de Egresos de la Federación (además de aportaciones de estados, municipios , personas físicas y de venta de certificados de energía renovable), no hay referencia alguna a un monto o porcentaje que indique el volumen de recursos que servirán para apoyar las metas de la iniciativa.
  • Sigue habiendo riesgos de discrecionalidad en las reglas de despacho. El hecho es que, a pesar de que en el Artículo 14 se refiere explícitamente a que “el Sistema Eléctrico Nacional deberá aceptar la electricidad generada a partir de Fuentes Renovables Intermitentes en cualquier momento que se produzca” deja “a juicio de los suministradores “ la definición de las condiciones que en las que “se ponga e riesgo la seguridad y estabilidad del propio Sistema”. Desafortunadamente—y por eso mi desconfianza—los suministradores llevan muchos años econtrándole “peros” a las renovables y muchas veces por razones técnicas “complejas”.
  • Los plazos que establece para sus instrumentos secundarios la ponen el riesgo de tener que ser renegociada con la próxima administración. Por el retraso que ha tenido la definición de la ley, las fechas críticas de definición de sus instrumentos secundarios se ubican ya en tiempos que, en la práctica, su definición queda fuera del dominio de esta administración. En este sentido el futuro de la ley está más allá del ánimo de los actuales diputados y de los funcionarios que los apoyaron y queda en manos de las organizaciones que no dependen de los cambios de administración.
  • No considera al calentamiento solar. Salvo la convocatoria a autoridades municipales a “garantizar el acceso equitativo a la radiación solar directa”, el hecho de no tener referencia explícita a esta forma de aprovechamiento deja afuera a esta alternativa de los beneficios de la ley.
  • La inclusión del tema de biocombustibles no corresponde a la complejidad del tema. La incorporación de metas de uso de biocombustibles parece haberse añadido de manera poco ortodoxa y corre el riesgo de complicarse en los detalles.
  • Es poco clara en lo que respecta a la cogeneración. Como con los biocombustibles, la iniciativa no elabora gran cosa sobre el tema de la cogeneración.

El hecho es que ahora se tiene una iniciativa que vale la pena defender aunque puede decirse que todavía tiene espacio para ser más sólida. Sin embargo, hay que entender que el actual producto es resultado, como cualquier instrumento de política pública, de una serie de aproximaciones sobre un documento que refleja un interés general pero que requiere de ubicarse en términos aceptables para un conjunto de intereses particulares (y no necesariamente amigables con el objeto del instrumento).

A su vez, el momento y el calendario de seguimiento de la iniciativa—que llevan a la entrega de los instrumentos secundarios más allá de la primera semana de julio de 2006, que es cuando se define quién toma el lugar del Presidente Fox—indican claramente que, sea quien fuere el candidato ganador de las elecciones presidenciales, a quienes les va a tocar cuidar su camino hacia la implementación de la ley serán, más que los funcionarios públicos que la han apoyado, van a ser las organizaciones de la sociedad mexicana que han demandado un papel más importante para las energías renovables y que, en su momento, se les manejó como enemigas de una iniciativa que era poco sólida.

Si quieres opinar sobre este documento, mándale un correo al editor: demofilo@prodigy.net.mx

Transición Energética
 Actualizado el martes, 14 de junio de 2005