61 16 de mayo de 2005

-OPINIÓN-
SOBRE LAS OPINIONES DE THE ECONOMIST EN RELACIÓN A LA SITUACIÓN ACTUAL DEL MERCADO PETROLERO.
Por Odón de Buen R.

Una de las variables más importantes—si no es la que más importancia tiene—en la rentabilidad del aprovechamiento de energías renovables o del ahorro de energía es el precio del petróleo. Por lo mismo, y aunque no es precisamente un campo de mi especialidad, me parece relevante hacer eco de lo publicado sobre el asunto en la revista The Economist hace un par de semanas (Oil: How to avoid the next shock. April 30th-May 6 th 2005).

A través de varios artículos y de su principal editorial, esta importante revista inglesa de distribución planetaria plantea, de manera central, que el problema del petróleo no es de escasez, sino de concentración, ya que “cerca de dos tercios de las reservas probadas de petróleo en el mundo están en manos de cinco países del Golfo Pérsico”. Este es su argumento central, pero hay otros que se plantean más adelante que complementan esta consideración meramente geográfica.

En primer lugar, en The Economist se hace un análisis de las razones para los altos precios actuales del petróleo. Sobre esto se anotan tres factores: oferta “apretada”, demanda creciente y especulación financiera. En cuanto a la oferta, señala el reducido margen de producción actual de los países de la OPEP, lo cual va acompañado de las preocupaciones y especulaciones que resultan de las incertidumbres políticas en Medio Oriente, Rusia, Venezuela y Nigeria. Esto ha llevado, por ejemplo, a que grandes fondos financieros, buscando protección ante la posibilidad de precios muchos mayores a los actuales, compren futuros de petróleo a precios relativamente altos, lo cual influye en los precios en el mercado del presente.

En cuanto a la demanda, el gran crecimiento de la economía china se anota como significativo pero no como el principal factor, ya que ha habido un crecimiento de la demanda mundial de petróleo superior al de años previos y esta demanda no ha venido acompañada de un crecimiento equivalente en la oferta.

Es aquí donde se señala un aspecto clave: la falta de inversión en nuevos yacimientos, en particular en los países pertenecientes a la OPEP. Siendo países con grandes reservas y con una capacidad sobrante que había permitido ajustar “como un banco central de petróleo” la oferta para controlar el precio, los precios bajos de años pasados llevaron a que no hubiera inversión en nuevas exploraciones y a que esa oferta sobrante fuera disminuyendo, llegando hoy día a ser insuficiente para poderse manejar para controlar los precios. De igual manera, pero esta vez refiriéndose a las compañías petroleras internacionales (“the western oil majors”), se anota a la falta de inversión en tecnología de exploración al buscar, en los tiempos de precios bajos, reducir gastos y hacerlo, precisamente, en los de las áreas dedicadas a mejorar la tecnología de exploración y de recuperación de petróleo.

Es en este punto donde The Economist plantea una distinción fundamental entre las compañías internacionales y las empresas nacionales que, además, define lo que puede determinar el futuro del mercado petrolero. Para la revista inglesa son las grandes compañías internacionales las que son más eficientes y están mejor capitalizadas para poder llevar adelante inversiones. Sin embargo—y en otro punto central en la perspectiva del análisis—estas empresas se enfrentan a un creciente nacionalismo que las impide a participar en la explotación de recursos ahora bajo control de compañías nacionales, las cuales dominan las zonas donde se ubican las mayor parte de las reservas identificadas.

En particular, The Economist anota su preocupación sobre el tipo de manejo que se tiene en las compañías nacionales: “hay una posibilidad de que los muy preocupados nacionalistas son meramente oportunistas que se aprovechan de los altos precios del petróleo”. Aquí, además de una referencia a lo que ocurre en Rusia con la nacionalización de Yukos—donde se habla de que las ganancias terminarán en las cuentas bancarias de los operadores—hay una referencia muy clara a Hugo Chávez, quien ha aprovechado la renta petrolera para promover su “Revolución Bolivariana” entre los pobres de su país y en buen parte de América Latina.

Cuando pasa a la discusión sobre la posible escasez del petróleo, The Economist da lugar a las opiniones opuestas, es decir, a las que consideran que ya se llegó a los mayores niveles de producción posible en el planeta y a las que afirman que aún hay considerable reservas que no han sido aprovechadas porque no han sido ubicadas todavía o porque no se están recuperando adecuadamente las que se tienen hoy en día. En este sentido la conclusión es, por lo mismo, que el petróleo no se va a acabar tan pronto como afirma un número cada vez mayor de expertos petroleros. Sin embargo, para que esto ocurra, es necesario que se hagan inversiones en exploración y que se aproveche una tecnología que no se está desarrollando como se necesita.

Finalmente, al hablar de las alternativas, The Economist considera que es a través de políticas públicas orientadas al ahorro de energía que se puede poner en orden a la OPEP, además de resolver los problemas ambientales que la combustión del petróleo y sus derivados han traído. En particular—y dado que es su principal uso—considera importantes las medidas orientadas a reducir el consumo de energía en el transporte. Igualmente, termina recordando lo que dijo el Sheik Zaki Yamani, ministro del petróleo de Arabia Saudita por 30 años: “La Edad de Piedra no termino por falta de piedras y la Edad del Petróleo terminara mucho antes de que el mundo se quede sin petróleo”.

En resumen, para The Economist son la conjunción de la localización geográfica y del manejo de los recursos petroleros lo que determinará, en el mediano plazo, el papel del petróleo en la economía mundial. En esta dirección, si predomina el nacionalismo—y por lo tanto, una explotación ineficiente e insuficiente—se corre el riesgo de que los precios de petróleo solo sigan subiendo. Sin embargo, también existe la posibilidad de que ocurran eventos que hagan caer ese precio de manera acelerada, como puede ser una rápida desaceleración en el crecimiento económico de China (o de Estados Unidos).

En pocas palabras: para el mundo el problema del petróleo no es de recursos escasos sino de su manejo, y su reflejo es la incertidumbre, factor que no favorece a la inversión y sí a la especulación. Como quien dice: amárrense (o apriétense) los cinturones...

Si quieres opinar sobre este documento, mándale un correo al editor: demofilo@prodigy.net.mx

Transición Energética
 Actualizado el lunes, 16 de mayo de 2005