La
contaminación por mercurio y las lámparas
ahorradoras
Por Odón de Buen.
Hace
un par de semanas, Rubén Ayala León, lector
de Transición Energética, puso en mi pantalla
la siguiente nota:
“Me
pareció muy interesante el articulo sobre el
uso de lámparas fluorescentes por lo cual me
permito felicitarles pues es una manera muy moderna
de lograr un ahorro substancial de energía.
Pero como todo tiene un pero el uso de estas lámparas
implica la generación de un residuos cuando
termina su vida útil y yo soy empleado de una
empresa del ramo federal y actualmente tengo problemas
para darle el manejo ambiental adecuado a los tubos
ya utilizados por lo que les solicito de la manera
mas atenta que si me pueden sugerir un plan de manejo
de estos residuos pues tengo un mundo de tubos que
no se que hacer con ellos y me gustaría minimizarlos
de alguna manera que no ocupen un volumen tan grande,
la forma de darle un empaque adecuado que material
utilizar etc. toda la información que me pudieran
ofrecer.” |
Sin
tener una respuesta clara e inmediata, a Rubén el
hice llegar las ligas a tres documentos sobre manejo de
las lámparas como residuos y una lista de lugares
en los Estados Unidos donde se hace manejo de las lámparas.
Asimismo, me comprometí con él que haría
una nota sobre el tema. Esta es esa nota.
El
mercurio como contaminante
De acuerdo a Wikipedia el mercurio puede tener efectos nocivos
por exposiciones prolongadas como lo son lesiones en riñones,
cerebro y sistema nervioso. A su vez, los efectos inmediatos
que puede producir por inhalación son: escozor de
garganta, dolor de cabeza, náuseas, pérdida
del apetito y debilidad muscular. Por contacto con ojos
y piel: enrojecimiento, irritación. Por ingestión:
vómitos, diarrea, pérdida del apetito y debilidad
muscular.
La ingestión prolongada de alimentos contaminados
con mercurio provoca la enfermedad conocida como de Minamata
y, en algunos casos, puede verse afectado con perdida de
la vista.1
El
mercurio tóxico que es depositado en la atmósfera
se acumula en las cadenas alimenticias y es especialmente
tóxico en los ecosistemas acuáticos.
Usos
del mercurio
El
mercurio es utilizado en la extracción de oro y plata,
en la confección de espejos, en instrumentos de medición
(principalmente termómetros y tensiómetros),
en enchufes, rectificadores eléctricos, interruptores,
lámparas fluorescentes y como catalizador. También
ha tenido usos en medicina a través de mercoquinol
(oxiquinolinsulfonato de mercurio) y del hidrargirol (parafeniltoniato
o parafenolsulfonato de mercurio), este último como
antiséptico, al igual que otro muchos como el hidrargol,
el hidrargiroseptol, el yoduro mercúrico, el cloroyoduro
mercúrico, el mercuriol, etc.
Las emisiones de mercurio a la atmósfera
De
acuerdo a la Environmental Protection Agency (EPA) el total
de emisiones naturales y resultado de la actividad humana
es de 7,000 toneladas. En los Estados Unidos el total de
las emisiones de mercurio por la actividad humana llega
a 120 Toneladas al año. En contraste, el volumen
total del mercurio contenido (no emitido) en las lámparas
vendidas en ese país es de 7 toneladas de mercurio
y de las cuales solo una pequeña fracción
es emitida a la atmósfera, esto en buena medida porque
existen normas de manejo de las mismas como residuos tóxico
y, al mismo tiempo, un sistema de manejo, disposición,
recuperación y reciclado.2
El
mercurio en las lámparas fluorescentes3
El
mercurio es un ingrediente esencial para la mayoría
de las lámparas eficientes ya que las lámparas
fluorescentes y las de descarga de alta intensidad (high
intensity discharge) (HID) utilizan mercurio.
Para
el caso de una lámpara fluorescente típica,
esta se compone de un tubo de vidrio cubierto de fósforo
con electrodos localizados a los extremos. El tubo contiene
mercurio, del cual solo una cantidad pequeña se presenta
en forma de vapor. Cuando se enciende la lámpara
y se aplica un voltaje, el vapor de mercurio funciona como
conductor de la corriente eléctrica, emitiendo radiación
ultravioleta. Esta radiación ultravioleta es absorbida
por la capa da fósforo y convertida en radiación
luminosa, la cual se transmite al espacio donde se ubica
la lámpara. Por lo tanto, el mercurio es necesario
para producir la luz. Además, una lámpara
fluorescente de cuatro pies de longitud tiene una vida útil
que puede llegar a las 36,000 horas y, en buena medida,
esto depende del mercurio.
En
base a una encuesta realizada por la Asociación Nacional
de Fabricantes Eléctricos de Estados Unidos (NEMA
por sus siglas en inglés), una lámpara promedio
de cuatro pies de longitud contiene cerca de 8.3 miligramos
de mercurio. Este valor se ha ido reduciendo de manera constante
a medida de que los fabricantes han trabajado para reducirlo
a un mínimo sin afectar la vida útil de la
lámpara. Hoy día una lámpara promedio
de cuatro pies contiene 85% menos mercurio que una fabricada
en 1985.
A
su vez, producir una lámpara compacta fluorescente
requiere de 6 mg de mercurio, mientras que su contenido
promedio es de 4 mg. Esto quiere decir que, para tener un
contenido total de 1 kilogramo de mercurio se requiere tener
250,000 lámparas. A su vez, para tener una tonelada
se requiere tener 250 millones de lámparas (más
12 por cada casa en México).
El
mercurio en la generación de electricidad.
Dado
que el mercurio aparece como parte de los combustibles fósiles
(en el petróleo, carbón y gas natural) el
uso mismo de la electricidad produce emisiones al aire de
mercurio
Por
ejemplo, las plantas de carbón en Estados Unidos
emiten cerca de 48 millones de toneladas al año,
lo cual equivale a una tercera parte de las emisiones que
resultan de la actividad humana en ese país.
En particular, las emisiones de mercurio de plantas por
la quema de combustibles fósiles en plantas de generación
eléctrica llegan a las nubes y son depositadas en
lagos y ríos, contaminando a peces y a los humanos
que los consumen. Esto ha llevado a instituciones como Health
Canada a establecer nuevas recomendaciones sobre el consumo
humano de pescados capturados de lagos y ríos en
Norteamérica (donde buena cantidad de electricidad
se genera a partir de carbón).
Emisiones
de mercurio por uso de electricidad en iluminación.
En
términos de las emisiones que resultan de la quema
de combustibles fósiles en la generación de
electricidad a lo largo de la vida útil de una lámpara,
las de tipo fluorescente compacta llegan a 2.4 mg, mientras
que las de tipo incandescente son de 10.0 mg (hasta cuatro
veces más).
Estas
cifras son similares para lámparas de uso comercial,
como las T-12 y T-8 (Fig, 1).
Figura
1. Emisiones de mercurio por disposición
y uso de lámparas fluorescentes e incandescentes
(cifras en mg)

|
| Fuente:
“Environment & Health Aspects of Lighting,”
Journal of the Illuminating Engineering Society, Summer
1994. |
Así,
aún en caso de que el mercurio de una lámpara
compacta fluorescente llegase a ser emitido a la atmósfera
(que es algo que se puede y se debe evitar), su contribución
sería menor a la que resulta de operar una incandescente.
Esto
es, que el uso de lámparas ahorradoras, además
de los beneficios asociados al ahorro de energía,
tiene un efecto ambiental de reducción de emisiones
de contaminantes peligrosos.
La
necesidad de sistemas de manejo
Por
supuesto, el que el balance sea favorable a las lámparas
ahorradoras no quiere decir que las lámparas fluorescentes
puedan terminar en los tiraderos. Esta es, precisamente,
la preocupación de don Rubén Ayala, quien
ya almacena una cantidad notable de mercurio en las lámparas
que sustituyó por más eficientes y es por
esto que en los Estados Unidos y en Europa su disposición
está regulada y existen sistemas de recolección
(muchas veces de instituciones en el ámbito municipal)
y empresas que han hecho las inversiones para recuperar
el mercurio y que este no sea emitido a la atmósfera.
Viéndolo
positivamente, el que en México se presente el problema
es una evidencia de que se ha generalizado el uso de lámparas
ahorradoras.
Sin
embargo, lo que ahora es urgente es que se establezcan sistemas
para que gente responsable como don Rubén (y, bueno,
también obligar a los que no quieran serlo) puedan
disponer adecuadamente de los dispositivos que permitieron
reducir las emisiones de mercurio a la atmósfera
por el ahorro de energía.
Por
lo mismo, a nuestros buenos amigos que ahora tienen la loable
labor de promover el uso eficiente de la electricidad en
iluminación en México y Latinoamérica
les indico las siguientes referencias útiles.