EL
FIN DE LA LAMPARA INCANDESCENTE...
¿Qué tan real puede ser?
Por Noé Villegas Alcántar (Desde
Alemania)
Australia, Canada y la Unión Europea
se han decidido a sentenciar el futuro de las lámparas incandescentes
para inicios de la década que sigue, pero, ¿qué
tan real puede ser? Los desafíos para que esto suceda son
muy variados y complejos, lo cual nos deja claro que, no solo bastará
con buenas intenciones.
El pasado mes de marzo, tuve la oportunidad de visitar con un
grupo de personas la fábrica de lámparas de aditivos
metálicos de Osram en Berlín, la cual fue muy interesante.
Al final del recorrido, se realiza una pequeña presentación.
En ella, se señalaba de manera constante, el compromiso
con el medio ambiente, reducir las emisiones de CO2,
y la lucha por el cambio climático. Además, presentaba
de manera general toda la gama de productos de la compañía
que se comercializan en el mundo.
Y sí, entre esos productos, estaban las lámparas
incandescentes.
La pregunta mía en ese momento fue mas que obvia: ¿Por
qué siguen fabricando productos ineficientes, si tanto
les preocupa el cuidado del medio ambiente?
-Son cuestiones de mercado-, me contestaron en tono seguro. Y
se continua con la exposición.
Vaya respuesta. Y las implicaciones que esta conlleva. Mucho
mas allá de parecer un doble discurso por parte de los
fabricantes de equipos en iluminación, refleja que los
retos para lograr la desaparición completa del foco incandescente
son mucho mas grandes y complejos de lo que pensamos.
Durante el taller Scaling-up Energy Efficiency: Bridging the
Action Gap realizado por la Agencia Internacional de Energía
en Paris durante el 2 y 3 de abril del presente año al
cual pude asistir, se puso a discusión el hecho de que
los consumidores no saben comprar productos.
El ejemplo fueron las lámparas fluorescentes compactas
contra las incandescentes. Se llegó a la conclusión
de que el factor decisivo en la compra para el consumidor es el
precio de venta del producto en ese momento, olvidando (en el
mejor de los casos, ya que en su gran mayoría hay desconocimiento
o nula reflexión al respecto), que al mediano y largo plazo
una lámpara fluorescente compacta saldrá mucho mas
barata que una incandescente, debido a que consume mucho menos
energía durante su tiempo de uso[i].
Aquí hay tanto por hacer.
Además, no deja de ser importante la percepción
que tienen las personas sobre que las lámparas fluorescentes
compactas, dan una luz fea, horrible, de hospital, y que salen
malas por la invasión en el mercado de productos de baja
calidad.
Lo cual, acrecienta los retos.
-
Para la Verbraucherzentrale Bundesverband
e.V., lo que busca un consumidor en un producto o servicio energético
es: Economía, fiabilidad, confort y, que sea amigable
con el medio ambiente.[ii]
-
Ahora bien, ¿estos factores se dan
en todos los países? La respuesta es no.
-
No por razones tecnológicas, sino
económicas y de educación, cómo ya hemos
visto con las lámparas. Considero que los pasos mas drásticos
que están dando los países para eliminar las lámparas
incandescentes, no deben perder de vista lo anterior. Si no,
ese gran esfuerzo se puede venir a tierra con el argumento de
que se esta limitando al consumidor, y sus opciones de compra,
bajo un juicio equivocado y peligrosamente contrario al ahorro
de energía.
Aquí entra la famosa respuesta del mercado.
-
En este sentido, General Electric (GE) ha
expresado que la prohibición de las lámparas incandescentes
es una mala idea y es mejor realizar un cambio gradual, discutiendo
el desarrollo de nuevas tecnologías -cómo los
diodos emisores de luz- y que los gobiernos de los países
no pueden dictar que tecnología debe usar el consumidor
final.
-
Además, GE alerta que el 90% de las
lámparas fluorescentes compactas que se comercializan
en los Estados Unidos son fabricadas en China, lo cual, en caso
de darse una cambio de tecnología a corto plazo, harán
de los Estados Unidos dependientes de fabricantes extranjeros
en todos los campos de la iluminación general y dicho
cambio, se podría traducir en la perdida de empleos para
los estadounidenses.[iii]
Lo cual complica las cosas enormemente.
-
Esto da pie a que las políticas energéticas
(y se ha dicho hasta el cansancio), no sean pensadas del lado
de la oferta, sino de la demanda. Ya que, cómo se esta
demostrando, las energías renovables no van a dar el
ancho ni por mucho para cubrir la demanda de energía
mundial.
Solo por poner un ejemplo, en Alemania, el pronostico para el
año 2050 es que las fuentes renovales (agua, viento,
sol y biomasa) sólo podrán cubrir el 45% de la
demanda de energía del país al terminarse el uso
de las fuentes convencionales (carbón, petróleo,
nuclear y gas). La gran pregunta es: ¿cómo cubrir
el 55% faltante?
La respuesta: Ahorro de energía/eficiencia
energética.[iv]
-
No sólo hay que ser eficientes, también
debemos cambiar nuestros hábitos sobre el consumo. ¿Qué
tanto confort estamos dispuestos a sacrificar? Un ejemplo son
ya las tarifas eléctricas de prepago, cómo en
Colombia, donde de manera muy sutil se raciona la energía
al usuario final.
-
¿Será que la solución
al problema que representa el termino de la era del petróleo,
esta en: el poder del consumidor?
-
Todos estos factores hacen que El final de
la lámpara incandescente está mas lejos de lo
que imaginamos. Quedan mas preguntas que respuestas. Estamos
viviendo, en definitiva, los tiempos de una transición
energética.
[i]
The scale of economy: global energy efficiency potentials, opportunities
and conditions for success. Paul Waide. Senior Policy Analyst, Energy
Efficiency and Environment Division International Energy Agency.
[ii] Verbraucherzentrale Bundesverband e.V. http://www.vzbv.de/
[iii] Europe to unplug from common light bulbs MSNBC News. http://www.msnbc.msn.com/id/17364944/
[iv] H.Lehmann. Wuppertaler Institut f|r Klima, Unwelt und Energie.
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