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-OPINIÓN-

La geopolítica y economía del petróleo: el escenario para el 2007.
Por Sergio A. Segura Calderón.

El petróleo ha significado en un elemento económico fundamental en la correlación de fuerzas y la forma en que se dan las relaciones entre los estados desde los principios del siglo XX.

Si alguna vez se dijo que el estado natural del hombre es la guerra, ahora podemos decir que uno de los factores que han determinado las guerras y conflictos por buena parte del último tercio del siglo pasado definitivamente ha sido el petróleo.

No pretendemos retomar la lógica de la economía petrolera para explicar las guerras que han sucedido y suceden a lo largo y ancho del orbe ni analizar sus causas y consecuencias, pero la analogía resulta útil en tanto que la toma de decisiones en los altos círculos del poder mundial y seguridad nacional de cada país pueden ser afectadas de la noche a la mañana por la forma en que se comporta el mercado del petróleo.

Desde luego, la importancia del petróleo como el bien mas valioso de la “canasta básica” mundial nos ha permitido conocer a nuevos actores en el tablero de juego de las relaciones económicas y políticas internacionales que, en algunos casos y sin exagerar de manera alguna, poseen mas influencia que muchos estados nacionales. Hablamos de las grandes empresas petroleras, tanto las que han estado ahí mucho tiempo marcando el paso como las de reciente creación.

Desde finales del año 2005 y durante casi todo el año 2006, diferentes actores del este europeo y del continente asiático han retomado o adquirido cierto protagonismo en este tablero por el comportamiento inestable de los precios del petróleo, los eventos climáticos extremos que afectaron la poderosa infraestructura petrolera del Golfo de México y el hecho de que el petróleo árabe no es tan fácil de conseguir como presumían los aliados occidentales del régimen Bush al derrocar a Saddam Hussein y al pretender controlar las decisiones de la familia real de Arabia Saudita.

Si durante los dos pasados años volteamos al Golfo de México para ubicar el “termómetro” del mercado energético internacional, ahora tendremos que llevar un seguimiento minucioso de lo que ocurra en el este de Europa y el continente asiático.

Los problemas del petróleo ruso para Europa y la nueva estrategia energética de la Unión Europea. Cuatro días de interrupción del suministro a Europa de petróleo proveniente de Rusia, coincidieron con el anuncio de altos funcionarios de la Unión Europea de replantear una estrategia energética que enfatice el aprovechamiento de energías renovables y la diversificación de las fuentes existentes.

No en balde, el llamado de atención para una Europa altamente dependiente del petróleo importado se hizo presente con la disputa entre Bielorrusia y Rusia que derivó en la interrupción del flujo de crudo ruso a través del oleoducto que cruza tierras bielorrusas. Vale la pena hacer memoria que un episodio de magnitudes parecidas ocurrió cuando problemas entre Rusia y Ucrania pusieron de cabeza el suministro de gas natural a Europa.

El plan estratégico establece que Europa tiene que dirigir su atención a alternativas energéticas, asimilando la incertidumbre que supone que los compromisos de suministro de países como Rusia no puedan ser cumplidos.

Los altos funcionarios de la Unión Europea, entre ellos la Canciller alemán Angela Merkel, sugirieron el establecimiento de una nueva meta de generación de electricidad a partir de energías renovables para el año 2020, así como un compromiso de uso de biocombustibles para reemplazar gasolina en el transporte.

Mas allá de los planes estratégico que en energía se diseñen en Europa para disminuir su dependencia del petróleo, lo que ha sido evidente es la influencia e inestabilidad que supone para Rusia depender de tercero países para hacer llegar el petróleo y gas hacia Europa.

China toma riesgos políticos para satisfacer su hambre de petróleo. Hemos analizado y comentado anteriormente la participación cada vez mayor de empresas chinas en la compra y venta de grandes consorcios energéticos en el mundo para satisfacer su economía.

El año 2007 no será la excepción de esta tendencia y el escenario plantea incluso la toma de riesgos políticos y de seguridad para China. En particular, los acercamientos con el gobierno iraní para ofrecer financiamiento a su industria petrolera sirven como medio para asegurar su participación en un mercado que no deja mucho margen para la competencia. En este sentido, esto es altamente conveniente para los consorcios chinos en tanto que podrían asegurar el flujo de petróleo iraní a su país sin otras empresas que les generen “ruido”.

El riesgo político se deriva de que las negociaciones entre chinos e iraníes incluyen la componente de desarrollo nuclear para éstos últimos. La necedad del gobierno iraní de desarrollar una industria nuclear “con fines pacíficos” y la necedad de la administración Bush para encontrar pretextos para invadir ese país pueden poner a los grandes consorcios energéticos chinos y su gobierno en una posición por demás incómoda.

Por otro lado, el gobierno chino y sus empresas han expresado su interés por participar en la industria petrolera iraquí. Aquí el problema de seguridad es más evidente y muchas empresas petroleras de otros países han retrasado sus inversiones en Irak hasta que el clima sea favorable.

En ambos casos el tamaño del pastel es bastante grande y bien vale la pena para los chinos correr estos riesgos. Consideremos que Irán e Irak suponen el 19% de las reservas totales de petróleo del mundo y que, en el caso de Irak, sólo la décima parte del país ha sido explorada para fines de explotación petrolera y por ende restan un 90% de territorio y posibles yacimientos que podrían ser explotados.

De manera general, el panorama del mercado petrolero internacional suena interesantes en los próximos meses. No debemos dejar de lado lo que ocurra con la iniciativa que empuja el gobierno de Hugo Chávez para crear una región energética en América, con sus aliados de Bolivia y Nicaragua, así como las alianzas en el sudeste de Asia y las iniciativas en la India para crear sendos programas de aprovechamiento de energías renovables.

El petróleo sin duda seguirá significando un elemento económico fundamental en la correlación de fuerzas y la forma en que se dan las relaciones entre los estados, por lo menos en una buena parte del inicio de este siglo XXI.

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Transición Energética
 Actualizado el lunes, 22 de enero de 2007