|
UNA
MODIFICACIÓN RADICAL DE LA TARIFA ELÉCTRICA
DE PUNTA AFECTARÍA EL DESARROLLO EN MÉXICO
DE LA INCIPIENTE INDUSTRIA ELÉCTRICA DEL FUTURO.
Por
el Ing. Odón de Buen R.
|
El
sábado pasado, en la sección de negocios del periódico
Reforma fueron publicadas declaraciones del Ing. Alfredo Elías
Ayub, Director de la Comisión Federal de Electricidad, en
el sentido de que la tarifa industrial en hora pico de consumo “se
quedó tan alta, que se han desarrollado nuevas tecnologías
de pequeña generación eléctrica y muchas industrias
las están instalando“, por lo que, según la
misma nota y el propio Ing. Elías Ayub, "estamos platicando
con el Secretario de Hacienda para rediseñar todo el sistema
de tarifas de hora punta“.
Esta
declaración, hecha en el marco de una convención de
textileros (una industria en la que la mayoría de las máquinas
funciona con electricidad), parece haber sido una reacción
a lo que, seguramente, fue una fuerte presión de estos usuarios
de energía eléctrica sobre su principal suministrador
y refleja una demanda muy sonora de importantes sectores de usuarios
afectados por el cargo que, por energía consumida en períodos
de punta, está en vigencia en la actualidad.
Igualmente,
esta intención expresa del titular de la CFE puede estar
reflejando la presión que representa hoy día el tener
un margen de reserva cada vez mayor, una baja en la demanda por
el bajo crecimiento de la economía y el tener compromisos
de largo plazo con los grandes generadores privados bajo la categoría
de productor independiente, a los cuales hay que pagar una cuota
fija, haya demanda o no. Estos compromisos pueden estar “descobijando”
a la CFE y llevando a la paraestatal a intentar recuperar el espacio
perdido solicitando una modificación de tarifas que, además
de servirle a algunos usuarios importantes, puede también,
sin embargo, aniquilar prácticamente a la única competencia
que hoy tiene el monopolio estatal.
¿Competencia
al monopolio estatal?. Pues si, y es así como se le refiere
en las declaraciones del director de la CFE en el Reforma. ¿Qué
forma tiene esta competencia? Pues pueden identificarse cuatro modalidades
de medidas que se hacen rentables con lo que CFE cobra en horas
pico a medianos y grandes usuarios: (1) los sistemas de control
de la demanda (que apagan equipos durante los períodos de
punta y, por lo tanto, no tienen demanda), (2) el autoabastecimiento
(que, por ser más barato que lo que se cobra en punta, sustituye
generación de CFE), (3) los proyectos de autoabastecimiento
con energías renovables que operan aprovechando el diferencial
de tarifas por hora de uso (que entregan a la red excedentes de
mayor valor en punta y toman de la red en menor valor en base) y
(4) los sistemas de ahorro de energía que trabajan en el
pico (como los relacionados a iluminación residencial y al
aire acondicionado).
Se
puede suponer, sin mucho riesgo de equivocarse, que, como anotamos
arriba, las declaraciones de Don Alfredo Elías fueron hechas
al calor de una reunión con usuarios y, por lo tanto, habría
que matizarlas. Sin embargo, no hay que ignorarlas, en especial
por aquellos que estamos interesados en que en nuestro país
se desarrollen nuevas alternativas a los sistemas monopólicos,
centralizados y basados en combustibles fósiles. Igualmente,
el que el responsable de la principal empresa eléctrica nacional
considere a éstas como competencia deja ver que esas alternativas
están avanzando de manera importante en el mercado.
El
hecho es que, de ser cierto y de llevarse adelante la modificación
radical de las tarifas en punta para la industria, se pondría
en claro riesgo a la incipiente industria energética del
futuro, la cual ha encontrado—a falta de incentivos que reconozcan
sus múltiples beneficios presentes y futuros—un claro
nicho de mercado en las horas de punta. Este nicho de mercado ha
dado vida—más que cualquier otra medida de política
pública—a la actividad de una cada vez más importante
cantidad de empresas pequeñas y medianas que, sin los respaldos
que tiene la CFE en las garantías gubernamentales, han arriesgado
capital y se ha endeudado para ofrecer una variedad de alternativas
a la energía proveniente de las empresas eléctricas
paraestatales.
Cabe
aquí marcar la importancia estratégica de esta incipiente
industria de las alternativas energéticas. Primero, estas
empresas generan empleos bien remunerados de técnicos mexicanos
y, comparado con las alternativas de oferta centralizada el ahorro
de energía y las energías renovables, tienen una mayor
generación de empleos. Segundo, porque las tendencias mundiales
claramente apuntan a sistemas de generación de electricidad
cada vez más pequeños y cercanos al usuario final,
tal y como lo son las pequeñas plantas de autoabastecimiento
en punta. Tercero, porque la mayoría de estas alternativas
permiten prolongar la vida útil de nuestras reservas energéticas
y disminuir los impactos ambientales de la transformación
de electricidad. Y cuarto, porque, si se desarrollan como lo han
venido haciendo, muy pronto serán más económicas
a todas las horas del día, no sólo en las que las
tarifas son altas. Por lo mismo, una modificación que las
tarifas deben tomar en consideración el efecto presente y
futuro sobre estos intereses, que, claramente, no representan nada
más a los de quienes los promueven.
No
cabe duda que, puestos sobre la mesa, los argumentos de la industria
usuaria de la electricidad (más que los de la propia CFE)
tienen un peso muy superior a los de la incipiente industria energética
del futuro. Tan solo uno, el de la competitividad y su efecto sobre
la creación de empleos, puede aplastar cualquier argumentación
de los desarrolladores, diseñadores, fabricantes, distribuidores,
instaladores y operadores de estas alternativas. Sin embargo, y
considerando, como lo refiere el Artículo 47 del Reglamento
de la Ley del Servicio Público de la Energía Eléctrica,
las tarifas para venta de energía eléctrica, su ajuste,
modificación o reestructuración, se establecerán
de acuerdo “con las modalidades que dicten el interés
público”, hay un interés público en que
estas alternativas sigan desarrollándose.
Es
en este sentido que los miembros de la recién creada Red
por la Transición Energética consideramos necesario
que las autoridades responsables del diseño de las tarifas
(las Secretarías de Hacienda y Crédito Público,
Energía, Economía y la propia CFE) consideren, dentro
de los elementos para un ajuste de las tarifas horarias, que existen
inversiones de numerosas empresas mexicanas (y las propias empresas)
que pudieran ser seriamente afectadas si este cambio se realiza
de manera radical. Por lo mismo y por supuesto, en caso de que las
autoridades realmente estén haciendo estos análisis,
consideramos necesario que se tome en cuenta lo que estos cambios
pueden implicar a estas industrias del futuro. No hacerlo puede
significar que perdamos lo poco que hemos ganado y que, en el futuro
no muy lejano, nos estemos arrepintiendo amargamente por haberlas
matado en una coyuntura.
|