43 20 de octubre de 2004

- E D I T O R I A L -
UNA MODIFICACIÓN RADICAL DE LA TARIFA ELÉCTRICA DE PUNTA AFECTARÍA EL DESARROLLO EN MÉXICO DE LA INCIPIENTE INDUSTRIA ELÉCTRICA DEL FUTURO.
Por el Ing. Odón de Buen R.
 

El sábado pasado, en la sección de negocios del periódico Reforma fueron publicadas declaraciones del Ing. Alfredo Elías Ayub, Director de la Comisión Federal de Electricidad, en el sentido de que la tarifa industrial en hora pico de consumo “se quedó tan alta, que se han desarrollado nuevas tecnologías de pequeña generación eléctrica y muchas industrias las están instalando“, por lo que, según la misma nota y el propio Ing. Elías Ayub, "estamos platicando con el Secretario de Hacienda para rediseñar todo el sistema de tarifas de hora punta“.

Esta declaración, hecha en el marco de una convención de textileros (una industria en la que la mayoría de las máquinas funciona con electricidad), parece haber sido una reacción a lo que, seguramente, fue una fuerte presión de estos usuarios de energía eléctrica sobre su principal suministrador y refleja una demanda muy sonora de importantes sectores de usuarios afectados por el cargo que, por energía consumida en períodos de punta, está en vigencia en la actualidad.

Igualmente, esta intención expresa del titular de la CFE puede estar reflejando la presión que representa hoy día el tener un margen de reserva cada vez mayor, una baja en la demanda por el bajo crecimiento de la economía y el tener compromisos de largo plazo con los grandes generadores privados bajo la categoría de productor independiente, a los cuales hay que pagar una cuota fija, haya demanda o no. Estos compromisos pueden estar “descobijando” a la CFE y llevando a la paraestatal a intentar recuperar el espacio perdido solicitando una modificación de tarifas que, además de servirle a algunos usuarios importantes, puede también, sin embargo, aniquilar prácticamente a la única competencia que hoy tiene el monopolio estatal.

¿Competencia al monopolio estatal?. Pues si, y es así como se le refiere en las declaraciones del director de la CFE en el Reforma. ¿Qué forma tiene esta competencia? Pues pueden identificarse cuatro modalidades de medidas que se hacen rentables con lo que CFE cobra en horas pico a medianos y grandes usuarios: (1) los sistemas de control de la demanda (que apagan equipos durante los períodos de punta y, por lo tanto, no tienen demanda), (2) el autoabastecimiento (que, por ser más barato que lo que se cobra en punta, sustituye generación de CFE), (3) los proyectos de autoabastecimiento con energías renovables que operan aprovechando el diferencial de tarifas por hora de uso (que entregan a la red excedentes de mayor valor en punta y toman de la red en menor valor en base) y (4) los sistemas de ahorro de energía que trabajan en el pico (como los relacionados a iluminación residencial y al aire acondicionado).

Se puede suponer, sin mucho riesgo de equivocarse, que, como anotamos arriba, las declaraciones de Don Alfredo Elías fueron hechas al calor de una reunión con usuarios y, por lo tanto, habría que matizarlas. Sin embargo, no hay que ignorarlas, en especial por aquellos que estamos interesados en que en nuestro país se desarrollen nuevas alternativas a los sistemas monopólicos, centralizados y basados en combustibles fósiles. Igualmente, el que el responsable de la principal empresa eléctrica nacional considere a éstas como competencia deja ver que esas alternativas están avanzando de manera importante en el mercado.

El hecho es que, de ser cierto y de llevarse adelante la modificación radical de las tarifas en punta para la industria, se pondría en claro riesgo a la incipiente industria energética del futuro, la cual ha encontrado—a falta de incentivos que reconozcan sus múltiples beneficios presentes y futuros—un claro nicho de mercado en las horas de punta. Este nicho de mercado ha dado vida—más que cualquier otra medida de política pública—a la actividad de una cada vez más importante cantidad de empresas pequeñas y medianas que, sin los respaldos que tiene la CFE en las garantías gubernamentales, han arriesgado capital y se ha endeudado para ofrecer una variedad de alternativas a la energía proveniente de las empresas eléctricas paraestatales.

Cabe aquí marcar la importancia estratégica de esta incipiente industria de las alternativas energéticas. Primero, estas empresas generan empleos bien remunerados de técnicos mexicanos y, comparado con las alternativas de oferta centralizada el ahorro de energía y las energías renovables, tienen una mayor generación de empleos. Segundo, porque las tendencias mundiales claramente apuntan a sistemas de generación de electricidad cada vez más pequeños y cercanos al usuario final, tal y como lo son las pequeñas plantas de autoabastecimiento en punta. Tercero, porque la mayoría de estas alternativas permiten prolongar la vida útil de nuestras reservas energéticas y disminuir los impactos ambientales de la transformación de electricidad. Y cuarto, porque, si se desarrollan como lo han venido haciendo, muy pronto serán más económicas a todas las horas del día, no sólo en las que las tarifas son altas. Por lo mismo, una modificación que las tarifas deben tomar en consideración el efecto presente y futuro sobre estos intereses, que, claramente, no representan nada más a los de quienes los promueven.

No cabe duda que, puestos sobre la mesa, los argumentos de la industria usuaria de la electricidad (más que los de la propia CFE) tienen un peso muy superior a los de la incipiente industria energética del futuro. Tan solo uno, el de la competitividad y su efecto sobre la creación de empleos, puede aplastar cualquier argumentación de los desarrolladores, diseñadores, fabricantes, distribuidores, instaladores y operadores de estas alternativas. Sin embargo, y considerando, como lo refiere el Artículo 47 del Reglamento de la Ley del Servicio Público de la Energía Eléctrica, las tarifas para venta de energía eléctrica, su ajuste, modificación o reestructuración, se establecerán de acuerdo “con las modalidades que dicten el interés público”, hay un interés público en que estas alternativas sigan desarrollándose.

Es en este sentido que los miembros de la recién creada Red por la Transición Energética consideramos necesario que las autoridades responsables del diseño de las tarifas (las Secretarías de Hacienda y Crédito Público, Energía, Economía y la propia CFE) consideren, dentro de los elementos para un ajuste de las tarifas horarias, que existen inversiones de numerosas empresas mexicanas (y las propias empresas) que pudieran ser seriamente afectadas si este cambio se realiza de manera radical. Por lo mismo y por supuesto, en caso de que las autoridades realmente estén haciendo estos análisis, consideramos necesario que se tome en cuenta lo que estos cambios pueden implicar a estas industrias del futuro. No hacerlo puede significar que perdamos lo poco que hemos ganado y que, en el futuro no muy lejano, nos estemos arrepintiendo amargamente por haberlas matado en una coyuntura.

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Transición Energética
 Actualizado el jueves, 28 de octubre de 2004