En
esta segunda parte de la entrevista que el Dr. Edmundo
de Alba concedió a Transición
Energética, nos narra cómo
se fueron dando las primeras negociaciones internacionales
relacionadas con problemas climáticos globales,
desde la Cumbre de Montreal, los obstáculos
y la lucha de intereses que se dieron en el camino
para la firma de la Convención de Cambio Climático
en la Cumbre de Río en 1992. |
¿Cómo
inicia la historia de las negociaciones internacionales
sobre cambio climático?
De
alguna manera hizo crisis, tanto que para el 92 se realizó
la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
y el Desarrollo. Todavía con ese típico amarre
a nivel mundial: medio ambiente sí, pero desarrollo
también. Posición muy persistente de todos
los países. Para los países en desarrollo
la preocupación número uno es el bienestar
de su gente, ya después se preocuparán por
la belleza del ambiente, o por lo menos en algunos países
así lo estaban tomando.
En
específico en relación con el cambio climático,
llegó a tal nivel a la comunidad científica
el clamor de que estábamos en una trayectoria muy
peligrosa para el planeta, ya no la fama de la Ciudad de
México, que desgraciadamente gracias a algunas gentes
todavía conservamos ahora inmerecidamente, de ser
la ciudad más contaminada del mundo. El efecto del
problema se hacía cada vez más elevado: incrementos
de temperatura. Sobre todo el indicador más importante:
la acumulación de los gases en la atmósfera.
Sobrepasamos el nivel en que la atmósfera es capaz
de hacerlos desaparecer y lograr equilibrios con cierta
rapidez. Ya habíamos pasado ese límite y la
acumulación seguía. Y el entendimiento de
los efectos que eso podía tener sobre el planeta
entero, ya no sobre una ciudad escogida, la mala suerte
en una región, sino sobre el planeta en su conjunto.
Reaccionan
a esas evidencias acumuladas dos principales organismos
de Naciones Unidas que tienen que ver con el problema: el
PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente)
y, sobre todo por ser un problema de carácter atmosférico,
la Organización Meteorológica Mundial. Lo
que hacen es crear el Panel Intergubernamental de Cambio
Climático como un foro en el que los científicos
del mundo pudieran empezar a detectar la solidez de las
evidencias, la posibilidad de esos impactos y empezar a
tener la certidumbre en un fenómeno.
Se
crea el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático)
en 1988. Presentan su primer informe hacia 1990 en donde
distinguen entre aquello que es científicamente comprobable
y aquello que son las probabilidades. Pero una de las cosas
con la mayor base de solidez científica era la acumulación
de los gases. Y luego, con menor grado, que se empezaban
a notar algunos efectos de la acumulación en el planeta
y también algunas de las posibles consecuencias.
Causa una gran controversia internacional. Particularmente
en aquella época había una cierta división
aún en la comunidad científica, no digamos
en la industrial o en la política. Y empezaron los
ataques y los contraataques.
Se
crea el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático)
en 1988. Presentan su primer informe hacia 1990 en
donde distinguen entre aquello que es científicamente
comprobable y aquello que son las probabilidades |
Pero
¿cuál era la controversia, unos tenían
certidumbre en torno a que estaba ocurriendo un problema
global y otros decían que quizá no? Me refiero
a cierta posición científica, que incluso
persiste en la actualidad, de decir que la atmósfera
tiene ciclos y la temperatura ha variado durante las eras
geológicas, entonces esto puede ser parte del ciclo
natural ¿era por esto la controversia que se generaba?
Sí,
y también sobre el origen de la misma, pero particularmente
sobre el futuro y la certidumbre de que fuese el hombre
el causante. Pero la suficiencia de la información
disponible era tal que hubo una decisión de Naciones
Unidas para atacar el problema internacionalmente.
El
antecedente había sido el Protocolo de Montreal,
ahí la evidencia era bastante sólida, se lograron
los acuerdos. Hubo la convención de Viena y luego
el Protocolo de Montreal para la solución del problema
y la capa superior de ozono. Los países desarrollados
y México fueron los primeros en ratificarlo.
¿Lo
que acordaron fue reducir el uso y producción de
HFC y CFC?
Así
es, los compuestos fluorados. Hubo un buen acuerdo internacional,
los países estaban bien comprometidos. Los más
afectados eran los productores de estas sustancias, pero
ya habían encontrado sustitutos, entonces no iban
a perder su pedazo del mercado. Así fue mucho más
fácil poner de acuerdo a los diversos países
en esto.
Ante
eso Naciones Unidas busca la acción colectiva internacional
y la Asamblea General de Naciones Unidas, en 1990, decide
formar el Grupo Intergubernamental de Negociación
para una Convención Marco sobre el Cambio Climático
a ver qué acuerdos se podían lograr.
Iniciamos
el proceso. La primera reunión fue en febrero o marzo
de 1991 en Chantilly, cerca de Washington. A la sazón,
yo llevaba los asuntos internacionales de la Subsecretaría
de Ecología y era una forma de tener vinculación
con otras secretarías en materia ambiental internacional.
El
Presidente Salinas era un entusiasta del ambiente, y no
de lengua para afuera. Por ejemplo, en 1991 una vez que
se había resuelto el problema de la deuda que había
estado colgando desde hacía un decenio, obviamente
había que tener cuidado con los incrementos en los
distintos sectores gubernamentales. Mientras a todo mundo
se le pidió un 20 o 25% de decremento en su gasto,
a la Subsecretaría de Ecología se le autorizó
un presupuesto que más que lo duplicaba. Y además
se nos autorizó, por primera vez en la historia del
país, contratar un crédito internacional para
apoyar la capacidad nacional para la protección del
ambiente. Eso es único. A mí me tocó
negociar ese crédito con el Banco Mundial, se llamaba
el PAM (Programa Ambiental de México), y fueron 128
mdd, cifra que el sector ambiental mexicano no soñaba.
Esa era parte de las actividades de la Subsecretaría
de Ecología que presidía Sergio Reyes Luján,
el físico, colega y amigo.
El
Presidente Salinas era un entusiasta del ambiente,
y no de lengua para afuera. ... Mientras a todo mundo
se le pidió un 20 o 25% de decremento en su
gasto, a la Subsecretaría de Ecología
se le autorizó un presupuesto que más
que lo duplicaba |
Como
en todas estas negociaciones internacionales ambientales,
yo representé al país en esa reunión.
Íbamos de la mano un amigo que entendía muy
bien este asunto, que acababa de regresar de Nueva York,
en donde había participado en una reunión.
Estuvimos juntos ahí, en donde se acordó la
creación del Comité Intergubernamental para
la Negociación de la Convención del Cambio
Climático. Regresó a México para encargarse
de los asuntos ambientales, ecológicos y de recursos
naturales en la Secretaria de Relaciones Exteriores. Un
hombre que con el tiempo sería secretario de la SEMARNAP,
Víctor Lichtinguer.
Empezaron
las negociaciones, se hablaba sobre todo de cómo
se iban a constituir grupos de negociación. Se decidió
dividir la negociación en dos grupos: un grupo se
iba a encargar de los compromisos de los países y
otro de los mecanismos. Además, la consigna era que
teníamos que negociar con suficiente rapidez como
para que la convención pudiera abrirse a firma de
los países en la Cubre de Río, que ya también
se estaba preparando para mediados del 92. Así es
que disponíamos de año y medio para lograr
una convención.
Había
distintos niveles de apuntalamiento internacional a favor
de esto. Como era ya para entonces bien claro que la quema
de combustibles fósiles era el causante principal
del problema, países como los miembros de la OPEP
no estaban muy contentos con la negociación. Había
otros países que la veían con mucha reserva
como los Estados Unidos, la Unión Soviética,
todavía existente en ese momento; muchos países
en desarrollo también tenían una inmensa desconfianza.
Y no me cabe duda de que los que apuntalaban y estaban empujando
la convención eran los europeos. Además en
una Europa que estaba con una gran expectativa de integración,
de tener moneda única. Por eso decidieron los europeos,
por primera vez, negociar conjuntamente con un solo representante.
Había que agregar que para ellos era, y sigue siendo
de singular importancia, las medidas para abatir su dependencia
del petróleo.
En
el momento mismo en que iniciamos las negociaciones estaba
la primera guerra de Irak, entonces el precio del petróleo
en el mundo, y particularmente en Europa, estaba disparado.
Lo que hacía aún más evidente la necesidad
de tener seguridad energética y la seguridad energética
en gran parte provenía de empezar a salirse de su
dependencia petrolera.
En
el momento mismo en que iniciamos las negociaciones
estaba la primera guerra de Irak, entonces el precio
del petróleo en el mundo, y particularmente
en Europa, estaba disparado. |
Algunos
países tomaron medidas unilaterales. Una de las propuestas
que anduvieron flotando era el famoso carbon tax, un impuesto
a los combustibles con base en carbono, que hiciera cada
vez menos atractivo su uso. Sin embargo, aunque hubo un
intento de poner en funciones este impuesto en la propia
Europa, se dieron cuenta de que si le subieran 10 dólares
a un barril que valía 20, el efecto sobre la demanda
iba a ser esencialmente nulo, e introducía distorsiones
muy importantes en su economía porque había
que reciclar el impuesto para no afectar a la economía,
un proceso muy complicado que no llevaba a nada. De hecho
lo estamos viendo ahora: los abatimientos en el consumo
no corren paralelos con los inmensos incrementos en los
precios internacionales de crudo.
Era
muy complicado, cada país estaba tirando para su
santo, y eso fue lo que determinó el ambiente en
el que se realizó la negociación. Yo tuve
el honor de ser nombrado copresidente de uno de los dos
grupos de negociación.
Paralelamente
se estaban realizando esfuerzos similares en la materia
de protección a la biodiversidad, con el objetivo
de llevar las dos convenciones a la firma en la Cumbre de
Río en el 92.
El Embajador
de Japón y yo fuimos nombrados copresidentes del
grupo de compromisos; una excelente mujer canadiense y el
embajador de Vanuatu fueron nombrados copresidentes del
grupo de mecanismos. Y la negociación en su conjunto
era presidida por un embajador francés, mostrando
el interés europeo y particularmente francés
en el asunto.
Francia
veía con claridad muy conveniente para sus intereses,
los intereses europeos y para el interés del planeta,
una participación muy intensa. Francia desde antes
de estos inicios ya había propuesto y logrado la
creación del Global Environmental Facility, GEF,
esencialmente en el Banco Mundial pero en un programa separado
de lo que es el funcionamiento ordinario del Banco. Obviamente
Francia fue uno de los donadores para la creación
del GEF, que en lo global se organizó para lo que
se consideraba los 4 grandes fenómenos globales:
el cambio climático, la conservación de la
biodiversidad, la protección de las aguas marinas
y la capa de ozono. Hubo intenciones de meter también
la desertificación y finalmente más o menos
ha entrado en ese sistema, pero obviamente la desertificación,
muy importante para muchos países, particularmente
los sudsaharianos y México, también debería
de entrar ahí pero no la aceptaba todo mundo como
fenómeno global.
Francia
veía con claridad muy conveniente para sus
intereses, los intereses europeos y para el interés
del planeta, una participación muy intensa.
Francia desde antes de estos inicios ya había
propuesto y logrado la creación del Global
Environmental Facility, GEF, esencialmente en el Banco
Mundial pero en un programa separado de lo que es
el funcionamiento ordinario del Banco. |
Ese
fue un aliciente. Con el GEF, que era el único fondo
adicional a los fondos de ayuda al exterior, muchos países
en desarrollo tenían interés de participar
en el esfuerzo internacional para el abatimiento de los
gases de efecto invernadero. Las negociaciones son más
difíciles que eso. Hubo muy diversas posiciones en
el Grupo de los 77, a los que todavía pertenecíamos
en ese entonces. Salimos tres años después,
cuando nos unimos a la OCDE (Organización de Cooperación
para el Desarrollo Económico), el club de los ricos,
que estábamos negociando paralelamente y para colmo
también el TLC.
¿Cuál
fue el papel de México dentro de el grupo de los
77?
Los
países en desarrollo decían la frase famosa
que fue inventada por un excelente negociador chino junto
con un excelente negociador hindú, que eran los que
despuntaban en el Grupo de los 77 con sus 140 países,
era de “es que nosotros no somos causantes, sino víctimas”,
los chinos decían: “si todos los habitantes
del mundo se comportaran como chinos, no habría estos
problemas”. Porque la emisión per cápita
de ellos era por lo menos 10 veces más baja de la
de los países industrializados.
Ante
ese tipo de argumentos y la costumbre de Naciones Unidas
de negociar con base a esencialmente dos bloques, se dividió
al mundo en dos partes que se formalizaron finalmente en
los denominados del Anexo 1 de la convención, que
son todos los industrializados más los del bloque
socialista, y los No Anexo que son los países en
desarrollo, con un comportamiento completamente diferente.
Los
países anexados aceptaron compromisos, mientras que
los no anexados aceptamos compromisos los mínimos
de formular programas para no seguir incrementando aceleradamente,
hacer los inventarios nacionales de emisiones, participar
en la investigación del fenómeno, etcétera,
pero sin ninguna obligatoriedad al estilo de la que tienen
los países del Anexo 1.
Durante
la negociación se disuelve la Unión Soviética.
Como yo presidía el grupo de negociación,
me acuerdo que estábamos en Kenia, cuando a la misma
persona que le había dado siempre la palabra para
que hablara a nombre de la Unión Soviética,
se la di para que hablara a nombre de la Federación
Rusa. Lo que se logró es una especie de división
en los países anexados, entre los industriales de
siempre y el grupo de países exsocialistas, a los
que se les llamó países con economías
en transición.
[continúa]
Si
quieres opinar sobre este documento, mándale un correo
al editor: demofilo@prodigy.net.mx