El
Dr. Edmundo de Alba ha sido, entre otras muchas cosas, un
personaje central en las negociaciones internacionales por
parte de México en el tema del Cambio Climático.
En esta entrevista que concedió a Transición
Energética, nos platica de cómo se involucró
en el tema del Cambio Climático y cómo es
que en México y el mundo empezó a despertar
la conciencia ecológica y el reconocimiento de un
problema global.
¿Cómo empieza Edmundo a interesarse
en lo ambiental, cómo nace?
En
mi vida en el servicio público yo soy uno de los
fundadores del CONACYT. Entonces empezamos a crear prioridades,
en aquella época además la ley lo forzaba,
cosa que se perdió por cierto. Y se recuperó
ahora con los programas sectoriales. Pero había programas
indicativos en el origen del CONACYT. Y obviamente había
mucha gente muy interesada en la ecología de la época.
Entre los prohombres que recuerdo que estaban alrededor
de CONACYT en su fundación es Raúl Ondarza.
Entonces empezamos a tratar de apoyar el desarrollo de la
investigación ecológica en México desde
el CONACYT en una época en que todavía se
hablaba muy poco de ello. Esto fue en el 71. Antes había
yo sido investigador básico en el Instituto de Física
de la UNAM.
¿Sobre
qué eran sus investigaciones?
Teoría
de propiedades electromagnéticas de los sólidos.
Luego me fui como uno de los fundadores de CONACYT, fui
uno de los primeros directores adjuntos, aunque no se llamaban
así cuando nació, fui el primer Coordinador
Técnico.
El
caso es que empezaba a haber preocupación sobre el
medio ambiente, de hecho la concientización mundial
empezó en los 60. Hubo algunos incidentes previos
como el del 52, la famosa niebla negra de Londres. Pero
la concientización mundial fue muy impulsada durante
los 60. Y todo mundo reconoce el impacto que tuvo un libro
que se llamó La Primavera Silenciosa, que ponía
en evidencia sobre todo la desaparición de pájaros
por la utilización masiva que había en esa
época del DDT, que ablandaba el cascarón de
los huevos de las aves.
Llegó
a tal nivel ese problema que la primera conferencia internacional
se organiza en el 72, en Suecia. Se llamó Conferencia
de las Naciones Unidas para el Ambiente Humano, algo así.
Todavía había una concepción muy antropocéntrica
de lo que era la naturaleza. Y México no estaba fuera
de ese contexto internacional, de hecho desde CONACYT se
hicieron algunos estudios que llevaron a la creación
de la primera entidad pública directamente vinculada
al medio ambiente, la Subsecretaría de Mejoramiento
del Medio Ambiente, dentro de la entonces Secretaría
de Salud y Asistencia Pública. El hermano del entonces
presidente, un médico muy capaz, Eduardo Echeverría,
ayudó a que se fundara. Era asesor de CONACYT.
Así
se crea esa subsecretaría, ¿por qué
en la Secretaría de Salud? Porque en aquella época
la concepción era totalmente antropocéntrica
y la preocupación por el ambiente era más
bien una preocupación por la salud humana.
...en
aquella época la concepción era totalmente
antropocéntrica y la preocupación por el ambiente
era más bien una preocupación por la salud
humana.
Luego
me pasé a la SEP. Estuve como Director General de
Investigación Científica y Superación
Académica, y mi encargo era promover la capacidad
de investigación en las universidades estatales,
postgrado e investigación.
Por
cierto, desde CONACYT también apoyamos la creación
de diversos centros sobre medio ambiente. Y se ayudó
a la creación de las primeras Reservas de la Biosfera.
Entonces
empezaron a interesarse varias universidades de los estados
de la República, que eran a quienes nosotros patrocinábamos.
Se empezaron a interesar mucho en el medio ambiente, tanto
en lo que ahora es llamado gris, como en lo verde. Había
mayor interés en lo verde que en lo gris, pero sí
había interés en lo gris, en la contaminación.
Ahí también teníamos que ver las inquietudes
de las universidades estatales para mejorar sus capacidades
de investigación en torno al ambiente.
De
ahí paso a la Secretaría de Energía.
Fue un sexenio muy complicado porque fue el de la crisis
con Miguel De la Madrid. La Subsecretaría estaba
dentro del contexto de lo que era la industria paraestatal
que eran una cantidad enorme, 1,200 o más empresas
paraestatales. Se trataba de ir privatizando o cerrando
en algunos casos en que no tenían ninguna posibilidad,
era el producto de una época de mucha estabilización.
La mayoría de las empresas estaban simplemente tratando
de sobrevivir a la gran crisis. El de 1986 ha sido uno de
los peores años económicos que ha sufrido
el país.
Había
poco que hacer pero tratamos de impulsar, dentro de las
empresas paraestatales, que se interesaran por los problemas
de contaminación. En el 87 la situación en
la Ciudad de México empezó a hacer crisis.
Fueron las épocas en que la gente descubrió
el fenómeno meteorológico denominado inversión
térmica. Yo creo que para la mayoría de los
habitantes de esta ciudad, sino del país, inversión
térmica es equivalente a contaminación, cuando
en realidad es un fenómeno meteorológico natural.
Era el tapón que impedía la circulación
del aire, la dificultaba al menos. Y empezaron los episodios
tremendos de contaminación ambiental. Eso obviamente
le da un gran impulso a nivel del sector público,
privado y social sobre los problemas ambientales.
Cuando
se hacen las reuniones intersecretariales para resolver
el problema de la contaminación en la Ciudad de México,
el que podía jugar un papel muy importante era el
sector energía. Y yo estaba en la Subsecretaría
de Energía encargado de estos asuntos. Fue cuando
se inventaron “Las 20 medidas”, primer programa
real de dimensión significativa para atacar el problema
de la contaminación atmosférica de la Ciudad
de México. Y en un papel central tenían que
jugar tanto PEMEX como CFE, y así fue. Nos reunimos
en el sector de energía y se propusieron varias medidas
de mucho impacto para mejorar el ambiente. La primera de
ellas, casi inmediata, fue sustituir combustóleo
por gas en las centrales térmicas del Valle de México
de Lechería y Teotihuacan, entre otras. Fue un esfuerzo
inmediato que realizaron de forma conjunta y casi inmediata
PEMEX y CFE. Fue muy importante el abatimiento de las emisiones
de gases contaminantes. Sobre todo porque estábamos
usando un combustóleo de características no
muy favorables al ambiente, con un alto contenido de azufre,
pero era el que teníamos.
Nos
reunimos en el sector de energía y se propusieron
varias medidas de mucho impacto para mejorar el ambiente.
La primera de ellas, casi inmediata, fue sustituir combustóleo
por gas en las centrales térmicas del Valle de México
de Lechería y Teotihuacan, entre otras.
Por
otro lado se empiezan cuestiones paralelas como un programa
para la mejora de los combustibles, en particular bajar
y luego eliminar el plomo de las gasolinas. Empezaron a
producir un diesel, que se le llamó Diesel Ecológico,
con un porcentaje de azufre mucho menor. Y hubo otras medidas
de carácter administrativo, la más famosa
de las cuales fue “El día sin auto” que
empezó como una medida invernal. En aquella época
los programas invernales iban del 20 de noviembre hasta
el 21 de marzo, que ciertamente eran los días en
que había mayores problemas en la atmósfera
de nuestra ciudad.
Ya
para entonces existía la Subsecretaría de
Ecología. Fue entre la SEDUE y la Subsecretaría
de Energía que hicimos estas negociaciones desde
el sector energético para cooperar en la mejora del
ambiente. Pero paralelamente la Subsecretaría de
Ecología ya tenía programas de mayor visión
en el sentido de que ya no era para proteger la salud humana,
sino realmente se empezó a ver el problema integralmente,
por eso se le llamó Subsecretaría de Ecología,
se le sacó de la Secretaría de Salud y se
le llevó a la Secretaría de Desarrollo Urbano
y Ecología.
Al
terminar ese sexenio me voy a la SEDUE como Coordinador
Ejecutivo de la Comisión Nacional de Ecología.
Es una figura que se formó precisamente en la época
en que estuvimos anunciando las medidas anticontaminantes
en el Distrito Federal. Y la razón era que la SEDUE
no podía por sí misma tomar decisiones que
afectaban directamente a otros sectores, como el energético.
Consecuentemente se formó esta Comisión Nacional
de Ecología, la CONADE (en el nombre competía
con la del deporte y obviamente la del deporte era mucho
más famosa).
Así
fue como me cambié al sector ambiental, luego esa
comisión se disolvió, vino la formación
del INE y PROFEPA. Después la transformación
en la SEMARNAP y empieza la historia moderna. Pero así
fue como, saliendo de la física teórica y
el interés en la investigación científica,
me fui ligando.
El siglo XX fue un siglo de escalamiento
en la interferencia del hombre
en su propio planeta
¿Cómo
es que lo ambiental comienza a ser una preocupación
global en el mundo?
Es
fundamentalmente en los 70, pero sobre todo en los 80, que
se empieza a ver efectos globales de la actividad humana.
El siglo XX fue un siglo de escalamiento en la interferencia
del hombre en su propio planeta. Si pensamos en el nacimiento
del siglo XX, los fenómenos de contaminación
eran esencialmente puntuales: pequeños arroyos alrededor
de fábricas textiles; la contaminación en
el interior de algunas fábricas que no se preocupaban
demasiado en la complexión de la salud de sus trabajadores;
e incluso en los hogares. Particularmente en nuestro país
el combustible generalizado disponible era la leña,
carbón vegetal. Aquí no había mucho
carbón mineral, como lo tenía Europa. Allá
el problema fue que no hubo ya. Aquí en México,
con la leña y los anafres, los incidentes de envenenamiento
que desafortunadamente todavía siguen en algunas
zonas rurales, pero ya no con la intensidad y amplitud de
esa época. Pensar en el inicio del siglo XIX es ver
a la mujer con el comal en el anafre en todo el país,
a cualquier nivel económico que pesáramos,
y todo el tiempo respirando los productos de la combustión
incompleta. El envenenamiento de la mujer en particular
era probablemente uno de los mayores problemas ambientales.
El
siglo XX fue un siglo de escalamiento en la interferencia
del hombre en su propio planeta.
Eso
empieza a incrementarse en la medida que se produce la gran
industrialización en el mundo. Hasta que los problemas
puntuales empezaron a ser locales, problemas vecinales de
contaminación alrededor de las grandes fábricas.
Siguen escándalos, llegan a convertirse en problemas
de regiones. A mediados de siglo es cuando aparece esta
niebla negra en Londres, ya afectando escalas más
amplias que simplemente vecinales. Se empieza a ver problemas
de regiones y cuencas enteras ya afectadas. Y eso va escalando.
Por
allá de los 70 se empezaron a ver indicios de que
el fenómeno empezaba a ser de escala global. No sólo
estábamos rebasando el nivel de recuperación
local, sino empezaban los indicios de que se podía
estar empezando a sobrepasar el nivel de recuperación
de los ecosistemas globales. Y fue en los 80 en donde se
pone en evidencia al menos dos de ellos muy importantes:
el cambio global y la aparición de los agujeros en
la capa superior de ozono, por efecto de las consideradas
maravillosas sustancias, los hidrofluorocarbonos. Que a
nivel humano eran maravillosos: no tóxicos, inodoros,
no flamables. Las señoras y los caballeros nos echábamos
nuestro spray, además de otros usos más edificantes.
Fue cuando gracias a nuestro Premio Nóbel, Molina,
se empezó a detectar. Pero al principio no le hacían
caso en ligar estos HFC’s con la desaparición
de la capa de ozono, protectora de la atmósfera.
También
en aquella época comenzaron a verse indicios de la
acumulación de gases de efecto invernadero en la
atmósfera. Ya habíamos sustituido, o más
bien añadido al uso del carbón, el uso masivo
del petróleo a nivel mundial en una escala jamás
vista antes. En los 80 se empezó a poner en evidencia
el efecto de haber tomado esa trayectoria de desarrollo
en nuestra industria y en nuestro transporte en todo el
mundo, en todos los sectores y en todos los países.
En
los 80 la mayor preocupación mundial eran los fenómenos
de contaminación y también el otro fenómeno:
la acelerada desaparición de especies, la destrucción
de los hábitats. Con toda la serie de implicaciones
que tiene esto para el futuro del planeta.