-OPINIÓN- |
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SOBRE
LA CRECIENTE IMPORTANCIA DEL
AHORRO DE ENERGÍA
EN LOS EDIFICIOS.
Por
Odón de Buen R. |
Hace
un mes, invitado por la Alliance to Save Energy (ASE) y a iniciativa
del nuevo presidente de la Asociación de Empresas para
el Ahorro de Energía en la Edificación (AEAEE),
participé en un evento que, además de muy interesante,
tiene particular importancia en la perspectiva de varios procesos
actuales, en particular a lo que tiene que ver con eficiencia
energética en inmuebles.
El
evento se llamó “A Global Blueprint for Energy Efficiency
in Buildings” y fue patrocinado de manera principal por
la Renewable Energy and Energy Efficiency Partnership (REEEP)
(una iniciativa del Gobierno del Reino Unido a la cual se adhirió
recientemente el Gobierno de México a través de
la Secretaría de Energía), por la European Mineral
Wool Manufacturers Association (EURIMA) y la North American Insulation
Manufacturers Association (NAIMA). El evento se llevó a
cabo en la cuidad de Washington.
Uno
de los principales propósitos de la reunión fue
el de compartir información sobre mejores prácticas
y sobre experiencias relevantes entre un conjunto de participantes
de varios países, entre los que resaltaban representantes
de la iniciativa privada, de organizaciones gubernamentales y
no gubernamentales y de grupos académicos de Estados Unidos,
Canadá, Reino Unido y México. Por México
participaron dos representantes de la AEAEE (el Lic. Arturo Echeverría
y la Arq. Jenny Tardan), el Dr. Diego Arjona de la Conae, dos
funcionarias de la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda
(una de ellas la Arq. Evangelina Hiroto), el Lic. Felipe Flores,
Director de Operaciones de Reichmann Internacional (y responsable
del edificio Torre Mayor) y un servidor.
La
agenda de la reunión—que duró dos días—fue
extensa e intensa. Hubo presentaciones sobre efectos en salud
de edificios mal diseñados, de casos de viviendas, edificios
y complejos residenciales de muy bajo consumo, y programas, estrategias
y experiencias de gobierno a nivel institucional (una universidad
en Canadá), municipal (edificios en Londres), estatal (California),
federal (Estados Unidos y Canadá) y regional (el caso europeo).
Por lo mismo, se fueron anotando lo que para mí fueron
muchas novedades y conceptos que—pienso—vale la pena
volver a anotar para quienes les interesan estos temas.
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Relacionadas
a la tecnología.
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El
enorme potencial de ahorro de energía en edificios.
En las presentaciones se habló de los enormes potenciales
que hay para ahorrar energía en edificios, con valores
en edificaciones ya construidas que van—relativos a construcciones
comparables—desde 30% hasta los llamados de “cero
energía”—que, cabe decirlo, se refieren a
cero en cuanto a suministro de energía de la red, no
tanto a que no la consuman.
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La
gran variedad de elementos que se están manejando para
el confort y que antes eran sólo materia de los vanguardistas
de la arquitectura bioclimática. Aspectos
como el uso de la masa térmica, el sombreado exterior,
las ventanas operables (es decir, que se pueden abrir o cerrar
por los ocupantes), a ventilación natural (con modos
de operación mixta en conjunto con la ventilación
artificial) y las persianas que reflejan la luz en función
del cambio de estaciones.
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El
concepto de la envolvente como fuente de luz.
Este fue un concepto que me llamó mucho la atención
en particular porque en el último año he estado
en dos aeropuertos (el de San José, e Costa Rica y el
de San Francisco, California) y una tienda de productos para
oficina en el DF que no utilizan iluminación interior
durante el día porque, precisamente, tienen techos translúcidos
que permiten el uso de la luz natural.
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El
impacto de ahorro de energía por las tarifas y medición
en tiempo real. En una de las presentaciones se
marcó que la integración de sistemas de cobro
en precios a tiempo real (que cabe señalarlo, sólo
es posible en mercados eléctricos abiertos) con los sistemas
de medición de consumo de electricidad de los edificios
también en tiempo real puede significar una reducción
en consumo de hasta 15%.
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La
sorprendente cantidad de productos para uso en edificios que
se producen cada año. Hubo alguien que
refirió que entran cada año al mercado, aproximadamente,
10,000 nuevos productos a ser utilizados en edificios.
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Relacionadas
al mercado
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Los
retos de la nueva tecnología en la construcción
de edificios al “modus operando” de la industria.
En este sentido se habló de que, en lugar de seguir capacitando
personal que administra materiales (referido a edificios con
alto contenido de pocos materiales), se debe trabajar en la
preparación de profesionales que sepan diseñar
y construir edificios con la amplia variedad de nuevas tecnologías.
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El
uso cada vez mayor de las etiquetas y los certificados para
edificios. Aquí los canadienses, los estadounidenses
(con el Sello Energy Star) y los europeos (con la obligación
de que todos los edificios nuevos tengan que tener alguna calificación)
mostraron como la certificación de edificios es una actividad
que se está generalizando y que está permeando
al mercado de bienes raíces.
- Relacionados
a políticas públicas.
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La
importancia del consumo de energía de los edificios en
el mundo desarrollado. En Europa los edificios
consumen el 40% de la energía, mientras que en los Estados
Unidos los edificios representan el 35% del consumo total de
energía y el 60% del consumo de electricidad, además
de que su operación resulta entre el 30 y el 40% de la
generación de contaminantes y basura.
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Los
beneficios más allá de lo meramente energético.
Fue interesante escuchar de estudios que, además de las
implicaciones energéticas y ambientales, relacionan las
estrategias y medidas de ahorro de energía en edificios
(como un mayor uso de la luz y la ventilación natural)
con una mayor productividad y con menos problemas de salud.
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La
necesidad de fortalecer la posición del tema de la eficiencia
energética en la discusión de alternativas para
reducir las emisiones de gases de efecto de invernadero.
Entre los participantes, particularmente los europeos, se manejó
la percepción de que las políticas y programas
(y por lo tanto los recursos públicos) que se han utilizado
para reducir la dependencia de los hidrocarburos se ha concentrado
en los temas de oferta, en particular las energías renovables,
dejando a un lado todo lo que se puede hacer para reducir el
consumo. En alguna medida me recordó a una conclusión
a la que llegué hace veinte años cuando dejé
el campo de las renovables para concentrarme en el del ahorro
de energía.
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La
preocupación de que el crecimiento de la vivienda en
México sea horizontal. Esta fue una preocupación
que alguien me planteó en corto y que fue en el sentido
de que, al construir casas unifamiliares en las afueras de las
ciudades se está favoreciendo el uso del automóvil
y un mayor costo en infraestructura. Curiosamente, días
después, en el Reforma se reporta que cifras del CONAFOVI
revelan que México tiene en promedio 77 viviendas por
hectárea, mientras Barcelona tiene 500, San Francisco
(California) 188, París 300, y el London Plan entre 240
y 435 para zonas con buen acceso a transporte.
En
fin, mi conclusión es que este es un tema muy vivo al que
no sólo tenemos que estar atentos, sino también
sobre el que debemos actuar con mucho más intensidad.
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