-En esta esquina-

Canchas amarillas
Por Benjamín de Buen K.

Los brasileños se ríen de los que no saben jugar futbol. Después de su partido, permanecen en la banda mientras se despiden y observan los primeros minutos del siguiente partido. Un jugador falla un gol cantado y los brasileños de la banda estallan en carcajadas.

El lunes, a las seis de la mañana de Melbourne, su selección ganó otro título internacional, y el martes por la noche los brasileños volvieron a lucir la verdeamarelha que habían abandonado para evitar el estigma que les generaba frente a sus rivales. Probaron con la del Milan, y con otra genérica. Pero nada intimida más que una playera cinco veces campeona del mundo, y el martes en la cancha de Footscray, salieron al campo Kaká con el ocho y Ronaldo con el nueve.

En el terreno de juego, mientras los brasileños observan, un equipo con los colores del Arsenal, con nombres como Adebayor y Arshavin en el dorsal, enfrenta a otro con los colores del Barcelona. Los acentos y los idiomas que se escuchan en la cancha son irreconocibles. Más tarde jugará la playera de Cristiano Ronaldo, cuando aún vestía los colores del Manchester United.

Melbourne es una ciudad tan futbolera como cualquier otra. El bendito balompié siempre había tenido cierta presencia, aunque durante muchos años ha ocupado un sitio tras bambalinas en la cultura local. Incluso en estos tiempos hay quienes dicen que es un deporte que sirve para que los griegos e italianos se vayan a pelear, pues la presencia del futbol ha ido aumentando con las oleadas de inmigrantes que iniciaron en la primera guerra.

Más sobre el tema: tras la Segunda Guerra y el temor de ser absorbida por Asia, Australia creó el lema “Populate or perish” (poblar o morir), por lo que comenzó a abrir sus puertas a inmigrantes del sur de Italia. La política, hasta épocas penosamente recientes, era la de mantener una “Australia blanca”, y fue hasta finales del siglo pasado cuando comenzaron a ser aceptados inmigrantes de todo el mundo.

Cualquiera que se pare en una cancha de futbol, se dará cuenta de que la situación migratoria ha cambiado o, por lo menos, la puerta se abre y se entrecierra. En Melbourne hay exiliados de la tragedia política que fue el siglo XX y la mayoría de ellos llegan con balones. Jugar futbol aquí es una exquisitez. Un mundial.

Si bien hay una liga Australiana de futbol y los Socceroos ya calificaron para Sudáfrica 2010, la afición futbolera de esta ciudad mira hacia el viejo continente. Seguir el fútbol europeo desde Melbourne es un calvario. El futbol del resto del mundo se juega a las cuatro de la mañana. Aun así, es notoria la cantidad de seguidores que tienen los equipos de la Premier y algunos jugadores en particular, uno de ellos Cristiano Ronaldo. Cristiano vende camisas del Manchester y brillantes aretes, además de estilos de peinados y actitudes.

En Melbourne están dadas las condiciones para convertir a Australia en una verdadera potencia: hay interés, hay futbolistas de todas las ideologías y habilidades en el campo, hay vestidores en las canchas y hay alumbrado. Lo único que no hay es pasto verde. Incluso, cuando la mayoría de los terrenos de juego se encuentran rodeados por grandes parques y espacios recreativos, las canchas no tienen pasto o el pasto está amarillo. Las canchas son amarillas. El pasto es un lujo. Si quiere pasto, vaya al estadio. Si quiere lujo, vaya al Bernabeu.

Pues no hay pasto porque no hay agua. Mantener el color verde de las canchas de futbol requiere de cantidades de agua que aquí no existen. Todas las instalaciones deportivas, incluidos los estadios, tienen la presión de encontrar agua para regar el pasto. El agua de riego, cuando hay, siempre es reciclada (ver tanques negros en las fotos). Si no, viene directamente del cielo.

El mundo del futbol gira en un sentido con canchas verdes y fichajes que tocan cien millones de euros para crear equipos galácticos, de lujo. Aquí en la Tierra, el futbol del mundo se juega en canchas amarillas y como siempre será el caso, tiende a distanciarse del lujo.

bdebuen@gmail.com

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 Actualizado el jueves 2 de julio de 2009